Asesinan a líder opositor de Túnez

El líder opositor de Túnez, Mohamed al-Brahimi, fue asesinado hoy de 11 tiros frente a su casa y en presencia de su familia en la capital tunecina, informó el Ministerio del Interior.

El crimen fue cometido por dos hombres que le dispararon desde una motocicleta en el momento en que al-Brahimi bajaba de su automóvil frente a su domicilio en el barrio de al-Ghazala, en la capital, según el testimonio de su hija, divulgado por la agencia de noticias TAP.

El ex secretario general del partido Movimiento Popular "fue acribillado de 11 balazos frente a su esposa e hijos", dijo Mohsen Nabti, otro miembro del colectivo político de izquierda.

Al-Brahimi había renunciado el pasado 7 de julio a su cargo en el Movimiento Popular, que él fundó, para unirse a la plataforma Frente Popular dirigida por Hama Hamami, luego que la dirección de su partido rechazó unirse a las filas de la plataforma de izquierdas.

Este es el segundo político opositor asesinado en Túnez tras la muerte del dirigente de izquierda Chukri Belaid el pasado 6 de febrero.

El partido gubernamental de Túnez, el islamista Ennahda, calificó el asesinato de al-Brahimi de "atroz y cobarde", además aseguró que el crimen es "un nuevo intento de golpear la seguridad del país y empujarlo a la violencia".

En un comunicado, Ennahda subrayó que la muerte de al-Brahimi coincide con un momento en el que la situación política está experimentando un avance con la elección de los órganos para las reformas políticas y la preparación del borrador de la Constitución.

El partido exhortó a las fuerzas de seguridad y a la justicia a actuar con celeridad y llamó a los tunecinos a la contención y a mantener la unidad nacional para no dar oportunidad a los criminales que -dijo- quieren desestabilizar el país.

El presidente francés François Hollande también condenó con firmeza el asesinato de al-Brahimi y pidió a todas fuerzas políticas y sociales de Túnez preservar la unidad nacional y garantizar la continuación de la transición democrática.

Tras el asesinato del líder opositor, miles de personas salieron a las calles, algunos se dirigieron al Ministerio del Interior en la capital tunecina y otros a la ciudad de Sidi Bouzid, la cuna de la revolución tunecina, que desató la Primavera Árabe.