Envían países europeos condolencias a España por tragedia ferroviaria

Reino Unido, Francia, Rusia, Portugal, entre otras naciones europeas, enviaron hoy sus condolencias a España por el accidente de tren ocurrido anoche en Santiago de Compostela, en el que 80 personas murieron.

El ministro británico de Relaciones Exteriores, William Hague, expresó su solidaridad con todos los afectados y sus familiares, tras manifestar su tristeza por la terrible tragedia, considerada una de las peores de su tipo en la historia de España.

Indicó que el equipo de la embajada británica en España está trabajando en estrecha colaboración con las autoridades españolas para que puedan responder a esta tragedia.

"Sabemos que un ciudadano británico resultó herido en este accidente y la embajada ha prestado apoyo consular", comentó.

El presidente de Francia, François Hollande, también manifestó la "total solidaridad" de su país con España y envió sus más sentido pésame a los familiares de las víctimas de la catástrofe ferroviaria.

"El presidente de la República envió a las autoridades españolas un mensaje de apoyo y de compasión, y se une a la pena de las familias de las víctimas", indicó el Palacio del Elíseo en un escueto comunicado.

Por su parte, el primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault, envió un mensaje al presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, donde expresa la solidaridad con ese país y expresa su más profunda pena por esta catástrofe.

A la lista de dignatarios que han enviado su pésame a España se sumó el presidente ruso, Vladimir Putin, quien expresó sus condolencias al rey Juan Carlos por el accidente ferroviario ocurrido anoche cerca de la estación de Santiago de Compostela, capital de Galicia.

"Rusia comparte el dolor que ha sufrido el pueblo amigo de España", señaló Putin en un comunicado difundido por el servicio de prensa del Kremlin.

La embajada de Israel en España expresó sus condolencias al gobierno, pueblo y familiares de las vícitmas y deseó una pronta y total recuperación de los heridos.

El tren con más de 218 pasajeros, que cubría la línea de alta velocidad entre Madrid y Ferrol (Galicia), descarriló en una curva de las inmediaciones de la estación de Santiago de Compostela y las primeras hipótesis sobre sus causas apuntan a un exceso de velocidad.

Inmediatamente después del accidente, el gobierno de Portugal ofreció a España su apoyo logístico para colaborar en las tareas de asistencia y rescate de las víctimas, según fuentes del Ministerio portugués del Interior.