Esther Seligson escribió para lectores cultos: Adriana González Mateos

Acreedora del Premio "Xavier Villaurrutia" 1973, por "Otros son los sueños", la escritora de origen judío Esther Seligson (1941-2010) escribió libros para lectores cultos, aseguró esta anoche la narradora y ensayista Adriana González Mateos.

Entrevistada previo a la charla que ofreció en la Sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes, en esta ciudad, la Premio Nacional de Literatura "Gilberto Owen" 1995 afirmó que Seligson no escribió libros para vender ni para darse a conocer, sino para lectores especiales que están dispuestos a leer una literatura hermética.

González Mateos sostuvo, además, que Seligson es una autora difícil de leer, pues hizo un trabajo literario de cuidadosa experimentación formal; "rompió con lo establecido en la literatura y realizó una exploración de temas poco comunes en el campo literario", anotó.

Refirió que pese a ser judía, Seligson no renegó de sus origines, al contrario se sentía orgullosa de serlo. Sin embargo, en vida "declaró que no le hubiera gustado que la encasillarán como tal".

En cuanto a las aportaciones literarias, González Mateos señaló que Seligson será recordada por ser la traductora al español de la obra del escritor de origen austriaco Emil Cioran (1911-1995).

Por otro lado, manifestó que "a pesar de que sus libros son difíciles de leer, están despertando mucho interés por su calidad y originalidad literaria".

En la charla, la joven ensayista habló de la obra literaria de la escritora judía: "En los personajes de sus historias existe un desdoblamiento de su propia persona y de sus experiencias".

Mencionó que la forma de elaborar sus textos la colocó en un lugar importante dentro de las tendencias literarias más actuales, porque en ella encontró "una de las maneras de abordar la complejidad de la realidad contemporánea: el "yo del escritor".

La ponente recomendó leer "Todo aquí es polvo", porque es uno de los libros autobiográficos de Seligson.

Una de sus últimas obras: "Simiente", que escribió a raíz del suicido de su hijo Adrián, fue abordada también en la sesión del ciclo "Una habitación propia", que organiza el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

El genio que poseyó Esther Seligson forma parte de una tradición de la literatura y del arte del siglo XX. Para ella, era importante dirigirse a unos cuantos lectores, muy especiales, dignos de tal o cual escritor y de su obra, destacó González Mateos.