Propone UE limitar comisiones bancarias por pagos con tarjetas

La Comisión Europea (CE) propuso hoy imponer un límite a las comisiones cobradas por los bancos por las compras con tarjetas de débito y de crédito y prohibir la aplicación de recargos por el uso de estos métodos de pago.

Los límites sugeridos son de 0.2 por ciento del valor de la transacción para las tarjetas de débito y de 0.3 por ciento para las tarjetas de crédito.

A principio, se aplicarían únicamente a las tasas de las transacciones transfronterizas, cuando un consumidor utilice su tarjeta en otro país o cuando el minorista utilice un banco de otro país.

Luego de un período de transición de 22 meses, los topes se extenderían a las operaciones nacionales, explicaron en rueda de prensa conjunta los comisarios europeos de Mercado Interior, Michel Barnier, y de Competencia, Joaquín Almunia.

Bruselas confía que los comerciantes minoristas repasarán a los precios finales de sus productos los ahorros que lograrán en materia de comisiones, estimados en un total de seis mil millones de euros.

Esos ahorros también justificarían la prohibición que impondría el Ejecutivo a la aplicación de recargos, las cargas adicionales impuestas por algunos comerciantes al pago con tarjeta, observados principalmente en las compras de billetes de avión por Internet.

"Una vez se establezcan los límites máximos de las tasas de intercambio por el uso de tarjetas, los costes de los minoristas se reducirán notablemente y los recargos ya no estarán justificados", sostuvo Almunia.

Las medidas permitirían a los consumidores europeos ahorrar un total de 730 millones de euros al año, de acuerdo con los cálculos del Ejecutivo.

Las tarjetas comerciales emitidas para empresas y los sistemas "tripartitos", como American Express o Diners, quedarían exentas de las nuevas reglas.

Los comerciantes tendrían la posibilidad de rechazarlas o de cobrar un recargo por su uso, de forma que los costes impuestos por estas tarjetas, más caras que las convencionales, se imputarían directamente a quienes se benefician de ellas y no a todos los consumidores.

Con esa propuesta, la CE pretende también reducir la fragmentación del mercado de pagos en la UE, así como su coste, evaluado en 130 mil millones de euros al año, más del 1.0 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) europeo.

"Son costes que nuestra economía no puede permitirse. Nuestra propuesta promoverá el desarrollo del mercado único digital haciendo que los pagos por Internet sean más baratos y seguros, tanto para los minoristas como para los consumidores", afirmó Barnier.