Incompatible desarrollo de agenda democrática en Egipto con convulsión

El desarrollo de una agenda democrática en Egipto es incompatible con la convulsión permanente luego de que son ya más de un centenar los fallecidos por la violencia política desde el golpe militar que derrocó al presidente Mohamed Morsi, consideró hoy el diario El País.

En su editorial, el rotativo anotó que tras el calamitoso experimento islamista de Morsi, Egipto no puede instalarse en la convulsión política permanente.

"Los Hermanos Musulmanes rechazan reconocer al gobierno provisional del presidente Adli Mansur --ningún islamista, mayoría de tecnócratas liberales, tres mujeres, dos cristianos--, en el que el jefe de las fuerzas armadas, general Sisi, se ha reservado una vicepresidencia y la cartera de Defensa", refirió.

Subrayó que nada presagia que este círculo vicioso vaya a quebrarse en tanto los generales, que tutelan al gobierno y dictan su agenda, no den los pasos necesarios para devolver la calma a las calles y persuadir a los egipcios de que se abren paso rápidamente la transparencia y la recomposición de las maltrechas instituciones.

Puntualizó que la normalización exige con carácter inmediato la liberación del ex presidente Morsi si no hay cargos formales contra él, y en cualquier caso información sobre su estado y paradero.

"Morsi, cuya familia ha denunciado a los tribunales su secuestro por los militares, no puede seguir siendo un prisionero oculto a los ojos de sus compatriotas", expuso.

El País advirtió que una política pendular no devolverá a Egipto el centro de gravedad que desesperadamente necesita.

"El golpe ya ha sentado un gravísimo precedente para otras tambaleantes democracias regionales", insistió.

Señaló que restituir a los civiles el control del más importante país árabe y rescatar su agónica economía es una tarea inabordable en las circunstancias de inestabilidad actuales.

Indicó en que la represión a ultranza de los Hermanos Musulmanes no puede abonar una revisión constitucional democrática e incluyente y tampoco unas elecciones dignas de ese nombre en febrero de 2014.

"La animadversión de muchos egipcios por el gobierno doctrinario e incompetente de los islamistas no ha otorgado a los generales un cheque en blanco", concluyó.