Pide Carstens no subestimar difícil coyuntura internacional

El gobernador del Banco de México (Banxico), Agustín Carstens, afirmó que si bien la economía mexicana se encuentra en buenas condiciones para hacer frente al difícil entorno internacional, "no podemos ser complacientes, la coyuntura internacional nos impone problemas que no debemos subestimar".

Al participar en la 76 Convención Bancaria, sostuvo que ante el riesgo de una reasignación masiva de inversiones a nivel global, es imperativo seguir fortaleciendo la confianza en la economía mexicana.

"El esfuerzo por seguir mejorando un marco institucional para la política macroeconómica en nuestro país debe ser permanente.

Asimismo, debemos avanzar todavía más en el proceso de reformas estructurales para que nuestra economía sea cada vez más competitiva, lo cual ha rendido frutos en el pasado y es de esperar que lo haga en el futuro", expresó.

Ante la comunidad de banqueros del país dijo que considerando la mejoría en los fundamentos económicos en el país y la notable resistencia de la economía mexicana ante los choques externos "es posible argumentar que prevalece un entorno de confianza sobre nuestra economía".

Además tenemos un nivel histórico de reservas internacionales, junto con la línea de crédito flexible, recursos que serían sumamente útiles para enfrentar contingencia.

No obstante, advirtió que la normalización de las condiciones monetarias en economías avanzadas puede tener repercusiones importantes para la economía mundial y por consiguiente la de México, en particular puede propiciar una reasignación masiva de inversiones a nivel global y dar lugar a una reversión súbita de flujos de capital.

En este escenario, es imperante continuar fortaleciendo el ambiente de confianza en la economía mexicana, por lo que continuar con el mejoramiento del marco institucional y avanzar en el proceso de reformas estructurales hará a la economía más sólida.

Destacó que es pertinente reconocer que seguimos enfrentando un entorno internacional complicado, pues la crisis que inició en 2008 en Estados Unidos y que se propagó a otras latitudes ha llevado más tiempo del anticipado para su resolución, por lo que a los países avanzados se les ha ido agotando los grados de libertad para adoptar políticas contracíclicas.

De ahí, que haya recaído sobre la política monetaria mitigar las presiones recesivas sobre la economía y abrir una ventana de tiempo para que se puedan implementar las reformas estructurales que efectivamente tengan el potencial de acelerar el crecimiento económico.

Carstens expresó que los países emergentes, entre ellos México, superaron rápidamente la crisis, debido a su fortaleza macroeconómica, pero recientemente hemos resentido la desaceleración económica mundial y las externalidades de las políticas monetarias no convencionales de los países avanzados.

Por lo tanto, advirtió que es de suma importancia analizar el impacto que podría tener sobre el país la prolongación de las políticas monetarias extremadamente laxas en los países avanzados.

Sostuvo que la fortaleza de las variables económicas internas han contribuido a que México sea uno de los pocos países que cuenten con un sistema bancario sano, bien capitalizado, con la capacidad de contribuir al crecimiento económico con bases regulatorias sólidas.

En ese sentido, el banquero central expuso que a nivel interno se logró reducir la inflación por encima del 100 por ciento a 3.0 por ciento actualmente, de tal forma que se tienen hoy los niveles más bajos desde que se calcula el Índice Nacional de Precios al Consumidor.

Indicó que es de esperar que la inflación general se ubique en alrededor de 3.0 por ciento, a pesar de los choques que han incidido sobre la inflación general, y la Junta de Gobierno del instituto central se mantendrá atenta a la evolución de la misma.

Todo ello, sumado a la coyuntura internacional, aunque refleja la confianza que se debe tener en México, dijo que en algunas economías se han adoptado diversas acciones de política monetaria no convencionales, con el fin de ofrecer un mayor estímulo monetario.

Y si bien no se contempla el retiro del estímulo monetario, ya que el crecimiento mundial continúa débil, este escenario no puede considerarse en modo alguno como permanente.

Por ello, resaltó, el entorno de tasas de interés muy bajas no perdurará de forma indefinida, y eventualmente las economías avanzadas tendrán que normalizar las condiciones monetarias, lo que puede tener repercusiones en el mundo.

Explicó que las políticas acomodaticias en los países avanzados han tenido el propósito de estabilizar los mercados financieros y apoyar la actividad económica.

Agustín Carstens refirió que las entradas de capital proporcionan importantes beneficios para las economías receptoras como la complementación del ahorro doméstico con recursos provenientes del exterior, lo cual permite financiar tasas más elevadas de inversión.

No obstante, hay desafíos cuando estos flujos se dan en un ambiente de elevada volatilidad y de gran velocidad.