Impulsa Pérez Molina cambios en mayor cuerpo policial de Guatemala

El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, encabeza esfuerzos para transformar a la Policía Nacional Civil (PNC), blanco de descrédito ciudadano por su amplio historial de corrupción, ineficiencia y aún presunta criminalidad.

El gobernante encabeza los esfuerzos -los más notables de administraciones recientes - por cambiar la imagen de la policía y "acercarla a los guatemaltecos".

El pasado 15 de julio se cumplieron 16 años de la fundación de la PNC, que surgió como parte de los acuerdos de paz suscritos por el gobierno y la guerrilla el 29 de diciembre de 1996, que finalizaron un guerra interna que en 36 causó 200 mil muertos y desaparecidos.

La PNC sustituyó a la Policía Nacional, una tenebrosa entidad de mando militar, acusada de ejecuciones, secuestros, torturas y desapariciones de opositores al régimen a lo largo del pasado conflicto armado interno.

Tras la extinción de la temida Policía Nacional, se creó la PNC con el apoyo de instituciones policiales de Chile y España, entre otros países, que sentaron las bases de una nueva policía "científica" y "profesional".

Pero según analistas, la nueva institución falló en sus fines una vez que concluyó la cooperación internacional, por falta de presupuesto pero principalmente por ausencia de voluntad política de los sucesivos gobiernos que abandonaron la institución.

En los gobiernos de los presidentes de Oscar Berger (2004-2008) y Álvaro Colom (2008-2012) se intentó un rescate institucional con la creación de la Comisión de la Reforma Policial, pero tampoco rindió frutos.

Luego de 16 años, el gobierno de Pérez Molina se fijó como uno de los principales objetivos, en materia de la política de seguridad, la dignificación de la PNC y la reorganización operativa y administrativa.

Pérez Molina aseveró que la transformación de la PNC que impulsa tiene como objetivo "mejorar la imagen" y "acercar a la institución" a la comunidad para que "la gente vuelva a creer en su policía".

La PNC, que depende del Ministerio de Gobernación, heredó vicios de la anterior corporación policiaca, como corrupción y deshonestidad de muchos de sus agentes en activo, cómplices de delincuentes y vinculados al crimen organizado.

La corta vida de la PNC derivó en que un ex ministro de Gobernación, un ex viceministro y un ex director general estén fuera del país sometidos a juicio, así como otros tres ex ministros y cuatro ex directores encarcelados por corrupción y ejecución extrajudicial.

El gobierno del presidente Pérez Molina pretende graduar diez mil nuevos policías al final de los cuatro años de su gestión -cifra histórica-, para sumar unos 35 mil agentes de la PNC en 2016.

Según las autoridades, otro de los problemas es el número inadecuado de agentes, pues "mientras los estándares internacionales dicen que Guatemala debería de tener unos 350 policías por cada cien mil habitantes no llegamos a 175".

El gobernante afirmó que además de la cantidad se requiere calidad, por lo cual se comprometió a dotar del equipo - armas, uniformes, vehículos- y mejoras de las prestaciones salariales a los agentes de la PNC.

Rechazó críticas de la oposición y dijo que continuará adelante con la compra de armamento "por excepción (sin licitación pública)" para la PNC, debido a que es urgente equipar a la policía que estuvo abandonada por los últimos gobiernos.

El gobierno adquirirá en esta gestión 33 mil armas de fuego (pistolas calibre 9 mm, subametralladoras Uzi y fusiles AK-47), con una inversión de unos 310 millones de quetzales (39 millones de dólares).

Desde su fundación en 1997, la PNC ha tenido 20 directores generales y en 1999 logró una cobertura total de los 22 departamentos del país (14.5 millones de habitantes) con base en ocho Jefaturas de distrito, 27 comisarías, 127 estaciones y 343 subestaciones.

El ministro de Gobernación, Mauricio López Bonilla, el funcionario más allegado al presidente, indicó que se prepara el despliegue de cinco mil agentes para cubrir 34 municipios -de un total de 334- que se encuentran sin presencia policial.

Expuso que la policía dejó varios lugares porque en años anteriores, por conflictos sociales -de tierra, de oposición a autoridades locales, entre otros- "la población arremetió contra lo primero que encontró: el edificio municipal o la subestación de la PNC".

Dijo que la profesionalización y el "rescate" de la PNC es fundamental en el "avance" de la lucha contra el crimen, y citó el descenso de diez por ciento en el número de casos de muertes violentas y de 17 por ciento en el departamento de Guatemala, donde se concentra 54 por ciento de incidencia criminal.