Aborda Bernardo Esquinca los rituales aztecas en "Toda la Sangre"

Para el escritor Bernardo Esquinca (1972), en la actualidad existe un mayor interés por la cultura prehispánica, sin embargo, hay una serie de prejuicios respecto a cómo adoraba esta sociedad a sus dioses, lo que impide su aceptación en la sociedad.

Entrevistado a propósito de su más reciente publicación "Toda la Sangre", el autor de obras como "Los niños de paja" y "Demonia", señaló a Notimex que los ritos de esta cultura son la parte más incomprensible y menos aceptada del pasado de los mexicanos.

"Hay interés por esta cultura pero también hay mucho prejuicio hacia los sacrificios humanos. Muchos me dicen que la gente no comía carne humana, que los aztecas no hacían tales sacrificios, que es mentira", dijo Esquinca al tiempo que comentó que los españoles exageraron al justificar La Conquista (1519-1521).

Aseguró que de acuerdo su investigación y con expertos, se sabe que estos ritos existieron "hay pruebas forenses de que todo esto ocurrió: canibalismo, arrancamiento de corazón, agujeros en la sienes para crear Tzompantlis, de todo hay pruebas".

El autor destacó que esta falta de aceptación muestra "que no nos hemos reconciliado con ese pasado, además porque fuimos arrancados de él de manera muy violenta con La Conquista y porque los españoles intentaron ocultar todo esto".

Esquinca refirió que en 360 páginas intenta poner a discusión este tema a través de esta novela, cuya historia se desarrolla en el siglo XIX, cuando la capital de la Nueva España tiembla ante un monolito desenterrado por accidente, representación de la diosa azteca de la muerte, Coatlicue.

En este texto, detalló, se habla de Casasola, reportero del Semanario Sensacional quien debe investigar el caso de los corazones humanos encontrados en el Museo del Templo Mayor.

Elisa Matos, arqueóloga, rehén de una vida amorosa impulsiva y caótica se convierte en aliada indispensable del reportero de nota roja, pero también en objeto de sus deseos.

Dioses desterrados que se niegan a morir, personajes empeñados en entender el pasado enigmático y lejano, y autoridades que sospechan de todos, aparecen en esta novela que reúne elementos históricos, policíacos y fantásticos para adentrar al lector en un "thriller" pleno de emoción y sorpresa.

"Ser trata de un libro que rinde homenaje a los Hermanos Casasola: Agustín Víctor y Miguel; pero sólo lleva el apellido de ellos, este Casasola es un personaje contemporáneo que deambula por la Ciudad de México en tiempo actual".

Abundó que este personaje, que ya había parecido en la novela "La octava plaga" (2011), en este libro vive una nueva aventura y "hoy, se está convirtiendo en una zaga".

El autor compartió que interés por escribir esta novela surgió a raíz de visualizar qué pasaría si la antigua ciudad regresará y del contacto personal y laboral que tiene con el Centro Histórico; "porque vivo y trabajo en la zona centro, de tal modo que camino por sus calles y son fuente de inspiración para mí".

Subrayó que el centro de la Ciudad de México; sus cantinas, calles y ruinas prehispánicas, son protagonistas en esta novela, cuya historia inicia cuando un lunático comienza a recrear antiguos ritos prehispánicos en las ventanas arqueológicas como el metro Pino Suárez, en el Templo Mayor.

"Y va arrojando viseras humanas y sangre porque lo que desea es que regresen los antiguos dioses de la Gran Tenochtitlán a reinar a la ciudad. El reportero Casasola se ve involucrado y comienza a investigar que sucede con este asesino", adelantó.

Para Esquinca, la cultura prehispánica está a flor de piel, entrelazada en el tejido de la ciudad actual, no obstante la vida acelerada impide apreciarla, por lo que pasa desaperciba.

Bajo el sello Almadía, "Toda la Sangre" se presentará el 14 de agosto en el Centro Cultural de España (CCE).