Retoman gobierno y FARC diálogos de paz con clima enrarecido

El gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC iniciarán este domingo un nuevo ciclo de conversaciones de paz en Cuba, en medio de un clima enrarecido por la muerte de 19 militares y la oferta rebelde de apoyo armado a manifestantes.

El delegado oficial en las negociaciones de paz, Luis Carlos Villegas, admitió este martes que la oferta del grupo insurgente de entregar armas a los campesinos que participan en las protestas en Colombia ha generado "desconcierto" en la mesa de diálogo.

"Me desconcierta cuando oigo una declaración de las FARC en el sentido de que están listos a darles armas a quienes conducen la protesta porque precisamente estamos discutiendo la mezcla de no armas y política", dijo el empresario.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) afirmaron el lunes pasado que aunque participan en un proceso encaminado a construir una paz estable, "mientras el pueblo siga siendo violentado, ese acuerdo será imposible".

El grupo guerrillero ofreció por ello apoyo en armas y hombres a los miles de campesinos que bloquean desde hace 43 días las vías de la región nororiental del Catatumbo, para presionar una solución a sus demandas sociales.

Con las protestas, los manifestantes exigen la suspensión de la erradicación de los cultivos ilícitos, la ejecución de proyectos agrícolas alternativos y la declaratoria del Catatumbo como zona de reserva campesina, para reactivar el campo.

Al rechazar el apoyo armado de las FARC a campesinos, Villegas consideró que en el proceso de paz "hay que hacer gestos a la sociedad colombiana de que estamos dispuestos a la reconciliación y que haya una finalización del conflicto interno".

El ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, calificó esta víspera como una "payasada" la oferta rebelde a los manifestantes y dijo que el anuncio de las FARC "devela la relación que siempre dijimos tenían esos grupos de crear desorden público".

El cierre carretero en el Catatumbo ha derivado en choques con la fuerza pública, los cuales dejan hasta el momento cuatro personas muertas por heridas de bala y más de 60 lesionadas, incluidos varios uniformados, por la activación de explosivos.

Pero el apoyo insurgente a las protestas no es lo único que enrarece el ambiente de los diálogos. El gobierno del presidente colombiano Juan Manuel Santos, ha dejado en claro su rechazo a los ataques en los que murieron 19 militares.

Los uniformados fallecieron el sábado pasado en acciones atribuidas a las FARC en los departamentos de Arauca (oriente) y Caquetá (suroccidente), lo que dio "oxígeno" a la oposición, que reclama la suspensión de la negociación de paz.

Para el presidente del Senado y defensor del proceso, Juan Fernando Cristo, las FARC "deben entender que el margen de tolerancia de la sociedad con sus actos es mínimo" y en consecuencia espera "hechos de paz y no de guerra".

Los delegados rebeldes en los diálogos atribuyeron la muerte de los militares como un hecho de la confrontación armada y aseguraron que si se quiere evitar este tipo de acciones, se requiere de un cese al fuego bilateral mientras se negocia la paz.