Retan nueve jóvenes indocumentados al sistema migratorio de EUA

Nueve estudiantes indocumentados que viajaron a México tras haber vivido largo tiempo en Estados Unidos se presentaron hoy en un cruce fronterizo para pedir su admisión con solicitudes de asilo y libertad condicional, en un reto migratorio.

Los nueve jóvenes llegaron a pie al cruce internacional sobre la calle Morley, en el centro de Nogales, vistiendo toga y birrete, en busca de entrar en Estados Unidos.

El grupo, mujeres y hombres, portaba los documentos necesarios para solicitar la libertad condicional humanitaria dentro del país, o, en caso de que ésta se les negara, la petición formal de asilo.

La acción de los jóvenes indocumentados fue atestiguada por unos 60 activistas que acudieron para apoyarlos con gritos de "déjenlos regresar a casa" y "sin papeles, sin miedo".

"Son ocho soñadores valientes llamando a la puerta de los Estados Unidos, pide que vuelva a casa", dijo Margo Cowan, un abogado de Tucson que representa el grupo. Una novena persona, Rosie Rojas, de Tucson, se unió al grupo en el último minuto.

Tras su presentación ante los agentes de la Oficina de Inmigración y Protección Fronteriza (CBP), los jóvenes fueron detenidos y conducidos en camionetas del Departamento de Seguridad Nacional a un centro de procesamiento para revisar sus casos.

Funcionarios de la CBP dijeron que no podían hacer comentarios sobre casos específicos.

Explicaron que bajo la ley de inmigración todos los solicitantes de admisión tienen el derecho de que sus casos sean revisados para establecer si son elegibles de entrar al país.

La Alianza Nacional de Jóvenes Inmigrantes, que organizó la acción de este lunes y a la que pertenecen tres de los indocumentados que participaron, reclama al gobierno del presidente Barack Obama, el otorgar discreción y permitir que el grupo regrese a Estados Unidos.

Este es el primer caso de jóvenes estudiantes conocidos como "dreamers" que salen del país, tres de ellos en forma voluntaria, para regresar y demandar su admisión en el país.

Los jóvenes califican para los beneficios que otorga el programa de acción diferida del presidente Obama.

El programa de acción diferida, emitido bajo orden ejecutiva el año pasado, permite a algunos jóvenes inmigrantes indocumentados que llegaron a este país de niños, el poder vivir y trabajar en Estados Unidos por un período renovable de dos años.

Para recibir el beneficio del programa, los jóvenes deben haber llegado a Estados Unidos antes de los 16 años, ser menor de 30 años, y haber permanecido en el país durante al menos cinco años continuos, estar inscritos en una escuela o haberse graduado de la preparatoria.