No creo en la magia, sino en la realidad y la poesía: Marie Chouinard

Considerada una de las coreógrafas más provocadoras de la escena internacional, la bailarina canadiense Marie Chouinard manifestó hoy no creer en la magia, sino en la realidad y la poesía.

La creadora, quien del 1 al 3 de agosto se presentará por primera vez en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes en esta ciudad, celebró su regreso por tercera vez a México.

En esta ocasión con un programa conformado por las obras "La consagración de la primavera" a partir de la obra de Igor Stravinsky, con coreografía de Vaslav Nijinsky, así como el Preludio a "La siesta del Fauno", música de Debussy, con un extraordinario solo de Chouinard.

En entrevista vía telefónica, la bailarina comentó que para crear sus coreografías se inspira en la música, pues ésta "es poder, es intensidad y vitalidad".

"Es como la creación de las estrellas, incluso antes de la vida, como todo el poder que hay cuando se creó el mismo cosmos", comentó.

La visita de la bailarina canadiense a México se inserta en la gira con la que celebra el 20 aniversario del estreno de su interpretación de la pieza "La consagración de la primavera".

Esta última obra ha sido una pieza fundamental en el trabajo de Marie Chouinard, porque se trata de la primera coreografía creada a partir de una partitura musical, y no a la inversa.

Y sin lugar a dudas se trata de uno de los mejores ejemplos de la fuerza de una bailarina a la que The New York Times definió como un "un desenfrenado huracán de imaginación".

Contra la costumbre de los coreógrafos que han abordado antes la célebre pieza de Igor Stravinsky que marcó la entrada de la modernidad en la danza, Marie Chouinard construye su "Consagración de la primavera" a través de solos.

Creada en el Centro Nacional de las Artes de Ottawa en 1993, "La consagración de la primavera" fue el primer trabajo de la coreógrafa a partir de una partitura.

Su versión toma la pulsación telúrica del ritmo stravinskiano y la sitúa en resonancia con su propia gestualidad, recreando el momento radical de la vanguardia con energía, audacia y una poderosa visualidad.

Por lo que hace al Preludio a "La siesta del Fauno", fue creada especialmente para el festival de Taipei en 1994, se trata de la segunda versión de Marie Chouinard para la pieza que hiciera célebre Vaslav Nijinsky en 1913.

La primera de ellas, llamada sencillamente "La siesta de un fauno" prescinde de la música de Claude Debussy; aquí, en cambio, la partitura del músico francés para el poema de su compatriota Stephane Mallarmé vuelve por sus fueros, y el solo de la bailarina Carol Prieur se apoya en la visualidad característica de las creaciones de la coreógrafa canadiense, llevando en escena la animalidad entrañable del ser mitad hombre y mitad bestia.