Señala Rousseff lucha de Brasil y de la Iglesia contra la desigualdad

La presidenta brasileña Dilma Rousseff aseveró hoy en Río de Janeiro, en un discurso ante el Papa Francisco, que tanto Brasil como la Iglesia católica luchan contra la desigualdad.

Rousseff y Francisco se dieron cita este lunes en el Palacio de Guanabara, sede del gobierno del estado de Río de Janeiro, en una recepción oficial al pontífice, quien asistirá en Brasil a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

En la ceremonia oficial, que comenzó con los himnos pontificio y de Brasil, Rousseff destacó la visita del primer pontífice latinoamericano a Río de Janeiro.

La mandataria brasileña aseveró que tanto su país como la Iglesia católica luchan contra "un enemigo común", en alusión a la desigualdad social, y comparten preocupaciones sobre la juventud.

En referencia a las protestas que cientos de miles de jóvenes han realizado en los últimos meses en las principales ciudades brasileñas, Rousseff apuntó que la democracia "genera un deseo de mayor democracia".

Los jóvenes brasileños buscan una mejor calidad de vida y una mayor inclusión social, dijo, y propuso crear una gran alianza para combatir el hambre y aprovechar en la región las experiencias brasileñas en la materia.

Rousseff reconoció que Brasil tiene "mucho por hacer y en este proceso contamos con la ayuda de la iglesia y las pastorales católicas", para llegar a las personas más vulnerables de la mayor nación sudamericana.

Puntualizó que "los brasileños somos hombres y mujeres de fe", y dijo que la realización de la JMJ "perdurará en los corazones" de quienes participen en ella, cerca de dos millones de católicos hasta el próximo domingo, según los organizadores.

El Papa Francisco, quien llegó este lunes a Río de Janeiro y estará en Brasil hasta el próximo domingo, realizó un recorrido por la ciudad en el "papamóvil" y luego abordó un helicóptero militar que lo llevó a la ceremonia oficial de recepción.