Combate al hambre es un primer paso: Lula da Silva

Luiz Inácio Lula da Silva, ex presidente de Brasil, reconoció que el problema del hambre y la pobreza no se resuelve con un plato de comida y que combatir dichos problemas sociales conlleva a impulsar la salud, la educación y el empleo.

Advirtió que el hambre y la pobreza son enemigos de la democracia, "una persona con la barriga llena tiene fuerzas para trabajar, pelear, hablar y caminar. Una persona con hambre no tiene fuerzas para nada, por ello tenemos que enseñar a pescar y no dar pescado".

En entrevista televisiva con el periodista Joaquín López-Dóriga, Lula da Silva puntualizó que en su gobierno, con el programa Sin Hambre que implementó, se pudo sacar a 33 millones de personas de la pobreza y al mismo tiempo elevar a 40 millones a la clase media en 10 años.

Aclaró que ello no fue posible sólo por brindar alimento, sino una serie de políticas públicas que en conjunto, con disposición y trabajo, se convirtieron en ayuda para los pobres; "es necesario un plato de comida y después otras cosas", agregó.

Alimentar a los sectores más necesitados, prosiguió, "no resolverá el problema de los pobres, pero sí dará la posibilidad de tener más salud y disposición de trabajar y resolver sus problemas en la vida, pero con hambre no harán nada. El hambre no lleva a ninguna nación a hacer evolución. El hambre lleva a una nación a la sumisión".

Enfatizó que la miseria es un riesgo para el desarrollo de un país y que, en estas circunstancias, no se puede pedir paciencia a los pobres, sino todo lo contrario se les debe dar confianza, este sector de la población debe ver que los programas se están concretizando.

La democracia de un país se verá sostenida cuando sus habitantes se sientan partícipes en el proceso del gobierno, pues los políticos no pueden simpatizar con los pobres con una campaña electoral hablando bien de ellos y cuando se resulte electo olvidarse de ellos y gobernar para los ricos, manifestó.

En el programa Noticiero, el ex mandatario brasileño explicó que la Cruzada Nacional contra el Hambre propuesta por el presidente de México, Enrique Peña Nieto, es una oportunidad para que el país crezca y beneficie a la población más vulnerable.

Confió en que Peña Nieto siga adelante con su programa sin importar las críticas; "no importan las críticas que llegue a tener (Peña Nieto), yo las tuve en su momento y nunca me preocupé, lo que hice fue trabajar y funcionó mi programa (Sin Hambre).

Consideró que el presidente debe apegarse a la realidad de México analizando la cultura, la política y la economía, además de incluir el programa al presupuesto del país, de lo contrario no funcionará; "las personas deben estar seguras de que el Estado se ocupará de ellas", dijo.

Lula da Silva resaltó que el pobre con hambre no está organizado, no participa en un partido político, ni siquiera tiene fuerzas para hacer manifestaciones. Las personas con hambre están en su casa con pena de su propia situación, y "eso es porque los pobres no están dentro del presupuesto".

Señaló que "en el presupuesto se dispone de recursos para la educación, la salud, la política exterior, el Ejército, la cultura, entre otros sectores, pero no hay para que los pobres reciban lo necesario. Los culpables de la pobreza son los gobernantes y la falta de decisión política".

Expuso que si el Estado no asume el compromiso nada se resolverá. "Ningún empresario privado quiere ocuparse de los pobres ni ninguna empresa telefónica o de televisión; el Estado está obligado a transformar a esas personas en ciudadanos, es (el Estado) el que debe dar la patada inicial para que se empiece a trabajar y a caminar".

Indicó que si un habitante gana dinero se convertirá en un ciudadano digno y un buen consumidor; ese fue el milagro en Brasil, dijo, y "así se les puede conceder crédito a los agricultores, a las personas que venden tacos, aquí en la Ciudad de México dar crédito a las mujeres que están en casa, debemos de confiar en la gente de nuestro pueblo".

El ex presidente del país suramericano aseguró que "los pobres no fueron problema en Brasil, los pobres fueron la solución de Brasil".