Secuestra grupo armado a empleado de embajada de Irán en Yemen

Un empleado administrativo de la embajada de Irán en la capital de Yemen, Sanaá, fue secuestrado por un comando armado, sin que se conozcan los motivos de su retención, informó hoy el Ministerio iraní de Relaciones Exteriores.

"Uno de los miembros del personal administrativo de la embajada iraní en Yemen ha sido secuestrado por un grupo desconocido", afirmó el portavoz de cancillería iraní, Abbas Araqchi, según un reporte de la agencia de noticias ISNA.

El funcionario de la representación diplomática de la República de Irán en Yemen, identificado como Nur Ahmad Nikbajt, fue secuestrado esta mañana cuando viajaba en su automóvil por un barrio del sur de Sanaá hacia la embajada, poco después de salir de su casa.

De acuerdo con el testimonio de varios testigos, el empleado de la embajada fue retenido por un grupo de hombres armados, quienes bloquearon la carretera, lo obligaron a salir de su vehículo y lo subieron a otro vehículo, llevándoselo a un lugar desconocido.

El encargado de Negocios de la embajada de Irán en Yemen, Morteza Abedi, confirmado el plagio de Nikbajt, aunque dijo que por ahora se desconoce quienes lo perpetraron y los motivos por los que fue retenido contra su voluntad.

"Hay sospechas de que Al Qaeda está detrás del secuestro", dijo un funcionario de seguridad yemení en declaraciones a la prensa internacional, según un reporte de la televisión Al Yazira.

El incidente de este domingo es el último de una serie de secuestros de ciudadanos extranjeros que se han registrado en Yemen en los últimos años, atribuidos a grupos tribales y a la representación de la red terrorista en el Magreb Islámico.

En marzo de 2012, un grupo vinculado a Al Qaeda secuestró al vicecónsul de Arabia Saudita en la ciudad de Adén, Abdullah al-Khalidi, para exigir la liberación de miembros de la red prisioneros en el reino árabe.

Sin embargo, la mayoría de los secuestros de extranjeros en Yemen se llevan a cabo por los miembros de sus tribus poderosas que los utilizan como moneda de cambio para presionar al gobierno a liberar a sus familiares encarcelados o mejorar los servicios públicos.

A principios de mayo, miembros de una tribu del sur de Yemen liberaron a tres trabajadores de la Cruz Roja, entre ellos un suizo y un keniano, que retuvieron junto con otros dos civiles egipcios, tras una mediación y el compromiso de las autoridades de mejorar sus condiciones de vida.