Niños sobredotados son menos obesos, pero sufren más bullying: Cedat

Los niños superdotados tienen menor riesgo de padecer obesidad, pero son doblemente susceptibles al bullying, afirmó el director del Departamento de Psicología del Centro Nacional de Atención al Talento (Cedat), Andrew Almazán.

En entrevista con Notimex, el especialista indicó que en una investigación sobre el perfil del niño sobredotado se observó que los menores con un coeficiente intelectual superior a 130 puntos frecuentemente son etiquetados como hiperactivos.

Lo anterior en virtud de que al aprender más rápido que el resto de sus compañeros estos infantes se aburren y buscan nuevos conocimientos y retos en todos lados.

Almazán expuso que en México y en todo el mundo los niños superdotados representan tres por ciento de la población, que es el equivalente al sector de personas con alguna discapacidad.

La diferencia, señaló, es que la gente con un coeficiente intelectual más elevado es "más invisible" que los discapacitados, por lo cual propuso que el 30 de mayo se instaure como Día Nacional del Sobredotado, para que la gente sepan que existen y cómo se les puede apoyar.

Mencionó que en la investigación de su autoría, la cual presentará en agosto próximo ante el World Council of Gifted and Talented Children (WCGTC), en Estados Unidos, se observó que estas niñas y niños, al ser más activos, son menos obesos, al situarse en nueve por ciento, comparado con el 30 por ciento del resto de la población infantil.

Sin embargo, explicó que ese mismo interés por conocer cada día más cosas nuevas y de temas más avanzados para su edad los vuelve incomprendidos ante sus maestros y compañeros, quienes los molestan con calificativos como "nerd", "ratón de biblioteca", "rarito", "el preguntón" y otros.

Andrew Almazán, joven superdotado que a sus 18 años de edad cuenta con dos licenciaturas y una maestría, comentó que las personas con gran coeficiente intelectual son más sensibles emocionalmente y son más vulnerables a enfermedades psicosomáticas y alergias.

No obstante, aclaró que en la investigación no se encontraron evidencias de que tengan más posibilidades de deformación de la columna y de articulaciones, como ha sido la creencia durante años, debido a que pasan mucho tiempo sentados estudiando.

Manifestó que estos y otros aspectos, como la relación de que a mayor lactancia hay un mejor desarrollo intelectual, son los que se darán a conocer en la investigación, haciendo énfasis en lo importante que es tener un diagnóstico adecuado a tiempo para no dejar perder las capacidades de esos menores.

El joven especialista en atención al talento infantil indicó que desde los dos años de edad se empieza a notar en los niños su capacidad intelectual especial, y si no son bien encausados se corre el riesgo de que para los 14 años se conviertan en población estándar.