Recuerdan en Durango a Pancho Villa en aniversario luctuoso

Con una representación teatral de su trágica muerte, danzas y ofrendas florales, los duranguenses recordaron hoy el 90 aniversario luctuoso de Francisco Villa.

El homenaje estuvo a cargo de los alumnos y catedráticos de la Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado (ByCened), en donde bailaron el chotis y escenificaron su muerte ocurrida en Parral, Chihuahua.

Fue la directora de esta institución, Juana García, quien resaltó las cualidades de este héroe de la Revolución Mexicana, de su aportación a la educación del estado, en donde todavía su legado permanece.

Apuntó que la vida de este singular personaje ha inspirado a muchos artistas, poetas, cineastas, pintores, por ello seguirá siendo reconocido a nivel internacional.

Por su parte, el gobernador del estado, Jorge Herrera Caldera; el alcalde local, Adán Soria Ramírez, y el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Apolonio Betancourt Ruiz, encabezaron el homenaje luctuoso e hicieron una guardia de honor al Centauro del Norte.

Por primera vez, la Banda de Música del estado tocó el Himno de Durango, tal como fue decretado por el Congreso del estado y se realizaron los honores a la bandera.

De acuerdo con un texto de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Doroteo Arango, mejor conocido como Francisco Villa, se unió en 1910 a la Revolución Mexicana.

Durante el periodo presidencial de Francisco I. Madero, combatió a Pascual Orozco, uniéndose más tarde al constitucionalismo. En 1916 atacó el poblado de Santa Isabel Chihuahua y Columbus, Nuevo México, Estados Unidos.

A la muerte de Venustiano Carranza firmó los Tratados de Sabinas, bajo el mandato del Presidente Adolfo De la Huerta, con lo que dejó definitivamente las armas.

Retirado en su Hacienda de Canutillo, entre los límites de Chihuahua y Durango, se dedicó a los negocios y a crear una colonia agrícola militar.

El 20 de julio de 1923, Villa fue asesinado en Parral, Chihuahua. Los homicidas dispararon sobre el carro, desde el edificio de la contra esquina, muriendo casi todos los ocupantes en forma instantánea.

En 1966, su nombre fue colocado con letras de oro en el recinto de la Cámara de Diputados y en 1976 sus restos fueron exhumados por decreto presidencial y trasladados a la Ciudad de México, siendo reinhumados en el Monumento a la Revolución.