Se cumplen tres años de la muerte del tenor Anthony Rolfe Johnson

El tenor Anthony Rolfe Johnson, a quien se recuerda mañana en su tercer aniversario luctuoso, destacó en el ámbito operístico desde su debut, a los 33 años, en la ópera "Iolanta", del ruso Piotr Ilich Tchaikovsky.

Originario de Tackley, Inglaterra, Anthony Rolfe Johnson -considerado uno de los más notables ejecutantes de las obras de Bach, Handel, Mozart y Britten- nació el 5 de noviembre de 1940, en el seno de una familia de agricultores.

Sobre las primeras dos décadas de su vida se conoce poco, aunque registros biográficos citan que se desempeñaba como agricultor de su comunidad hasta 1973, cuando decidió dedicarse de lleno a la ópera.

De acuerdo con el portal de Internet "operasiempre.es", en 1974 interpretó por primera vez una ópera de Benjamin Britten, compositor en el que llegó a especializarse.

Ese mismo año se presentó en el Festival de Glyndebourne, cantando el papel de Stroh en "Intermezzo", de Richard Strauss. Su carrera continuó con Lenski en "Eugenio Oneguin", Piotr Ilich Tchaikovsky, y Fenton en "Falstaff", de Giuseppe Verdi.

Tras realizar una gira de conciertos por Alemania, Holanda y Bélgica, ingresó en 1978 a la English National Opera, debutando como Don Ottavio en "Don Giovanni", de Wolfgang Amadeus Mozart.

En 1983 cantó en los Festivales de Salzburgo y un año después debutó en el Teatro de la Scala de Milán con el rol protagonista de "Lucio Silla", de Mozart.

Su carrera iba en ascenso debido a su virtuosismo, su debut en el Metropolitan Opera de New York estaba programado para 1988, sin embargo canceló por problemas vocales.

Fue hasta 1991 que realizó su debut en el rol protagónico de "Idomeneo", de Mozart, ofreciendo cuatro funciones.

Al Covent Garden londinense regresó en 1992 como Oronte en "Alcina", de Händel. En 1996 debutó en la Ópera de París.

Convencido de su talento intentó interpretar roles más pesados, como el Florestán en "Fidelio", Rodolfo en "La Bohème" y el protagonista en "Lohengrin", para los cuales su voz lírica y suave no era la apropiada.

A decir de la crítica especializada, fue un notable recitalista y los ciclos de canciones de Schubert, que dejó grabados, son una referencia obligada.

Entre sus grabaciones destacan las de Bach, Händel, Haydn, Mozart y, por supuesto, Britten.

Debido al alzheimer que padecía se vio obligado a retirarse de toda actividad artística, causando su prematura muerte, a los 69 años de edad, el 21 de julio de 2010 en Londres, Inglaterra.