Vencí el cáncer y de la bancarrota hice un éxito: Conchita Vargas

La empresaria mexicana Conchita Vargas Lugo es un testimonio de vida al superar un cáncer que la mantuvo al borde de la muerte y convertirse en una destacada líder de la multinacional estadunidense USANA.

Conchita, es una empresaria de 60 años, a quien en 2001 le detectaron cáncer en la parte interior de su ojo derecho, lo que le provocó un impacto tan grande que la franquicia Arte en Tapicería, que ella abrió en México, entró en bancarrota.

"Cuando en 2001 me enfermé por primera vez yo tenía la franquicia de la compañía chilena Arte en Tapicería, y para ese año tenía 60 tiendas en México desde Tijuana hasta Cancún", recordó Conchita en su oficina en la sede de USANA, en el norte de Bogotá.

La enfermedad fue un duro golpe porque desde ese momento ella emprendió la lucha por su vida y por su hija Paola, quien en ese año ingresaba a la Universidad.

Arte en Tapicería era un éxito con una maquiladora que daba trabajo a mil personas, había abierto oficina al otro lado de la frontera con Estados Unidos, San Antonio, Texas, y obtuvo varios premios a la excelencia empresarial.

Cuando estaba en el umbral del éxito su "vida se paró" y de un momento a otro el negocio se vino a tierra: "de un jalón cerré 20 tiendas", además de que la aseguradora no le renovó su póliza de gastos médicos.

"A mí se me volteó la vida cuando me dijeron que tenía cáncer (...) y entré en crisis en menos de 24 horas (...) estaba que no podía trabajar", afirmó Conchita, que es madre soltera, y su razón de vivir es Paola, una profesional igualmente exitosa como su madre.

Mientras se frota sus manos y aguanta las lágrimas que intentan saltar de sus ojos, que siempre miran de frente a su interlocutor, Conchita hace una interesante reflexión: "Todos pensamos que el cáncer va para otro lado, pero no viene hacia uno".

"El cáncer en la mayoría de los casos no avisa, no da síntomas y cuando se descubre estás en fase tres o en etapa terminal", subrayó Conchita, quien recuerda que dos años después de aparecer la enfermedad, Arte en Tapicería entró en estado agónico.

En ese momento, en 2003 Conchita decidió planear la "muerte definitiva" de Arte en Tapicería y, en forma paralela, ella se puso el reto de vencer el cáncer y hacer de esta crisis un nuevo éxito.

"Recuerdo como si fuera hoy el día que fui al consultorio médico junto a Paola. Mi hija me mira y me dice: ¡Mamá te vas a morir! Y yo le respondí: Hija no me voy a morir (...) la vida sigue y vamos hacer lo que el médico nos diga lo que se debe hacer".

Mientras "daba sepultura a Arte en Tapicería", Conchita encontró otra opción para renacer como empresaria sin descuidar su tratamiento médico e ingresó a USANA, una multinacional de venta por distribución, que desarrolla y fabrica suplementos nutricionales.

"Cuando usted piensa que se está muriendo, no actúa ni piensa igual (...) Yo lucho por mi vida y lucho por la excelencia. Debemos pensar todos los días que ese día es el último día para vivir y luchar por la excelencia", es una de las reflexiones de vida de Conchita.

Y con la satisfacción de ser una de las distribuidoras de USANA que ha logrado ingresos por más de un millón de dólares, da consejos: "De la bancarrota hay que hacer un éxito (...) Cualquiera se cae, lo grande está en levantarse (...) Cualquiera se equivoca, lo grande está en pedir perdón".

"Me voy a morir luchando por la excelencia, sé que no lo voy a lograr (...) pero la satisfacción de luchar todos los días por eso, esa es mi vida", reafirma Conchita quien siempre se presenta con una tarjeta plateada con su marca digital: www.conchitavargaslugo.com