Afirman requiere AL atender insatisfacción y exclusión social

América Latina requiere una agenda de aumento "en la democratización de la productividad", en la educación e innovación, para generar una economía que atienda los problemas de insatisfacción y exclusión social, afirmó el académico mexicano Otto Granados.

En un artículo de opinión publicado este viernes en el diario El País, apuntó que en contraste con el pasado la región no vive crisis económicas sino protestas, mantienen niveles de desigualdad social y tiene pendiente una asignatura de mejora educativa.

En su texto "Algo se mueve en América Latina", consideró que a pesar del aumento de las clases medias, del consumo y escolaridad, los países presentan "dilemas políticos y sociológicos distintos" debido a los altos niveles de pobreza, desigualdad, y ahora la insatisfacción social.

La región vive -indicó- "una especie de transición social y cultural derivada de los cambios demográficos, de la emergencia de nuevas generaciones que nacieron ya en democracia" y la búsqueda de una narrativa que vaya más allá de los temas más tratados en los últimos años.

Explicó que ello genera nuevas demandas vinculadas a los cambios en la cultura cívica, los problemas cotidianos y menos por los grandes temas históricos, y todo en medio de una clase media escéptica ante gobiernos, partidos políticos y formas tradicionales de política.

Precisó que se trata de "una clase media en aumento que aspira a ascender en la escala social, histórica, individualista y más compleja en sus juicios y opiniones, y, finalmente, un estado de ánimo insatisfecho".

Granados refirió estudios sobre la insatisfacción social a pesar del crecimiento económico, lo que ha aumentado el nivel de protestas de los últimos años a niveles de los años ochentas en algunas naciones.

Recalcó que se carece de certidumbre, sensación de futuro, un relato colectivo o narrativa "que logre dar sentido a las experiencias cotidianas de la gente".

En tanto, subrayó que la región mantiene el desafío de la exclusión, al tener 174 millones de pobres, la mayor desigualdad, problemas en el acceso a la educación y que por ello será difícil alcanzar el Objetivo de Desarrollo del Milenio en esta materia.

Reiteró que el mayor reto es la educación, de largo plazo y mayor alcance, que requiere más de reformas e ir en la búsqueda de la calidad, la innovación, el desarrollo de talentos y enfoque por la productividad.

Destacó que América Latina está en la llamada "trampa de la renta media", que se basa en mejorías económicas lineales, donde la productividad no se democratiza ni vuelve a la economía más sofisticada y diversificada.

Abundó que esto explica la brecha entre la población que vive el día a día, no accede a educación, empleo y consumo y no necesariamente protesta, de la que con más escolaridad, empleos y mejores ingresos asciende socialmente pero tiene nuevas demandas y alimenta expectativas.

"Si América Latina no pone en el centro de la agenda un aumento en la democratización de la productividad, en la calidad de los recursos humanos y en la innovación, no generará una economía que disemine mejor el bienestar", agregó.