Concluye ciclo de conferencia por apertura de la Sala 6 del MTM

Ejemplares y especies usados en ceremonias del Recinto Sagrado de Tenochtitlan fueron referidos en la charla "Flora y fauna de las fiestas mexicanas en el Libro II del Códice Florentino", con la que se concluyó el ciclo de conferencias por la reapertura de la Sala 6 del Museo del Templo Mayor (MTM).

La conferencia estuvo a cargo del director del recinto, Carlos Javier González, quien explicó que de acuerdo con el Libro II del Códice Florentino, en los rituales mexicas se ofrendaban codornices, venados y lobos, así como especies vegetales como el pericón, madera de mezquite y amaranto.

El también arqueólogo señaló que las ceremonias del calendario ritual de los mexicas eran en honor a deidades de la lluvia, Tlaloc; la diosa madre Toci o Tlazoltéotl; del fuego Xiuhtecuhtli o de la caza Mixcóatl, de acuerdo con información del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH),

Detalló que la codorniz se sacrificaba para utilizar su sangre en casi todas las fiestas, entre ellas la ceremonia "Ochpaniztli", que se efectuaba en septiembre y se dedicaba a la Diosa Madre, también en las celebraciones "Izcalli" y "Xócotl Huetzi", destinadas a Xiuhtecuchtli o Huehuetéotl.

La relevancia de esta ave se debe a que al ser prácticamente una especie terrestre se vinculaba con la tierra, por lo tanto, con la regeneración de la vida, siendo su sangre alimento de la Diosa Madre.

El venado era ofrecido a Mixcóatl en la celebración de "Quecholli" durante el mes de noviembre; comparable al significado de la piel del venado entre grupo de cazadores, la piel de los enemigos que eran sacrificados también adquiría un valor a manera de trofeo y se ofrecía en la fiesta "Tlacaxipehualiztli" dedicada a Xipe Tótec, dios del maíz y de la guerra.

En el códice también se menciona que en la fiesta de la Diosa Madre, el gobernante mexica descansaba en un asiento que tenía piel de águila y como respaldo piel de jaguar, símbolos de la guerra sagrada, mientras observaba a los guerreros que iniciaban su ejercicio militar.

El jaguar simbolizaba la noche entre los mexicas y era la representación del dios Tezcatlipoca, apuntó González.

Sobre la flora, mencionó que según las crónicas de Sahagún algunas primicias de flores eran ofrendadas en la fiesta "Tozoztontli", a deidades como Tláloc y los tlaloques, así como Cintéotl, dios del maíz, y Chicomecóatl (agricultura), con motivo de un ritual propiciatorio para renovar el maíz y la flora.

En la fiesta de "Tózcatl", dedicada al dios Tezcatlipoca, que se efectuaba en mayo, se hacía una efigie del dios Huitzilopochtli a base de madera de mezquita y se usaba la masa de amaranto para hacer figuras de esta deidad y algunas otras.

Igualmente, en el códice se expone el uso de elementos marinos como caracoles y conchas, característicos en varias ceremonias como instrumentos musicales o atavío de sacerdotes.

Al respecto, el arqueólogo Adrián Velázquez Castro, especialista en la investigación de elementos marinos, explicó que es posible que estos materiales simbolizaran entre los mexicas al inframundo, un espacio del cosmos ubicado debajo de la superficie de la tierra, que por excelencia era acuático.