Insertar a China en un orden mundial en cambio es un reto: Le Monde

China ha mostrado transformaciones económicas en tamaño y velocidad sin precedentes en la historia de la humanidad, lo que ha atraído a Occidente, aunque el reto es insertarla en un orden mundial en transición, opinó hoy el periódico Le Monde.

En su editorial "El siglo XXI se juega en Asia", el diario comentó el interés económico y comercial que ha despertado China entre los países occidentales, a propósito de la visita a ese país del presidente François Hollande al parecer "en busca de garantías económicas".

"Estamos en un cambio de era", destacó el rotativo y refirió que Estados Unidos, Alemania e incluso Japón han volteado hacia China, pero que ahora es Francia el país que manifiesta su interés.

"El presidente de una Francia agitada por turbulencias políticas y debates sociales, da la impresión de que busca un poco de consuelo en el nuevo liderazgo chino cuyas intenciones, en la escena mundial, siguen, en este momento, bastante enigmáticas", indicó.

Subrayó que en las últimas dos décadas China ha ofrecido transformaciones económicas de enormes dimensiones, sosteniéndose, a nivel político, en un cambio en la cabeza del Estado y del Partido Comunista, aproximadamente cada 10 años.

Por ello, estimó que el hecho de que Hollande haya visitado China en busca de inversión y comercio "no es sorprendente", pues se produce en momentos en que "la búsqueda de mercados y capital chino está en su apogeo".

Señaló que China sigue muy de cerca las preocupaciones de los europeos, la fragilidad de la moneda única y la descompostura del proyecto político de la Unión Europea (UE), pero al mismo tiempo analiza cómo formar un nuevo marco trasatlántico de libre comercio.

En ese sentido, e diario hizo referencia al proyecto de acuerdo Estados Unidos-UE sobre la creación de un gran conjunto arancelario y normativo, anunciado en febrero pasado por el presidente Barack Obama y que "merece más debate público en Europa".

"Este gran sistema de libre comercio incluiría el 50 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, ayudaría al crecimiento y a la consolidación de estadounidenses y europeos frente al gran reto chino del siglo XXI", consideró.

"Si ese conjunto trasatlántico no se organiza mejor, ¿China terminaría un día por imponer sus normas argumentando su peso en la economía mundial?, se cuestionó Le Monde y destacó que desde 2012 se impone una nueva realidad: el primer socio comercial de Alemania es China.

"Los europeos dejan Estados Unidos para abrir solos un juego complicado, que vacila entre compromiso y contención contra el ascenso de China", mientras que Washington ya hizo saber a Pekín que si entra al sistema de normas comunes, "la puerta le estará abierta".

Para Le Monde, el reto es encontrar cómo se puede insertar el poder chino en un orden mundial en transición, pues comercio y seguridad deben ir de la mano. Y el siglo XXI se juega en Asia".