Invita el Papa a ciclista brasileño a conocerlo en El Vaticano

El Papa Francisco sorprendió a un ciclista brasileño de 30 años que ha recorrido varios países de Europa pedaleando y al cual invitó a participar de su misa privada en El Vaticano

"Hola, soy el secretario del Papa. Francisco quiere conocerle". Esa inverosímil frase la escuchó por teléfono el joven Leandro Martins, de 30 años, quien llegó a Roma en bicicleta desde Amsterdam, Holanda.

"Estaba tomando café cuando sonó mi celular. Como no usé mucho mi teléfono durante este viaje pensé inmediatamente que sería una llamada que esperaba ansioso. Cuando vi que era un número desconocido, supe en ese momento que era el enlace", contó.

"Era el secretario del Papa preguntando si todavía estaba en Roma y si me gustaría ir al Vaticano en la mañana de hoy. No preciso aclarar que no consulté mi agenda y concordé estar allí a las 6:45. ¡Estaba a punto de encontrar al Papa!", añadió.

En su blog personal (Leandro by bike), Martins contó con lujo de detalles su encuentro con Jorge Mario Bergoglio, parte de un viaje que comenzó nueve semanas atrás.

Originario de la región brasileña de Río Grande do Sul, en la frontera con Argentina, en su itinerario el ciclista ya recorrió tres mil 154 kilómetros y piensa pedalear unos siete mil más.

Ya atravesó Alemania, República Checa, Austria, Eslovenia y las ciudades italianas de Trieste, Venecia, Bolonia y Pisa. Su camino continuará por Brindisi, Grecia, Israel y Asia.

Este jueves 18 de julio llegó pedaleando su bicicleta hasta la puerta de la Casa de Santa Marta y la estacionó ahí mismo, a unos metros de los guardias suizos que custodian la residencia papal.

En Amsterdam, antes de iniciar su camino, se informó sobre cuál sería la persona más cercana al Papa y obtuvo el nombre de su secretario personal, Alfred Xuereb. A él le escribió unas 15 cartas, las últimas las envió ni bien llegó a Italia, desde Pisa y desde Roma.

Todos los mensajes decían lo mismo: primero aclaraba que no era católico y luego expresaba su sorpresa por la elección de un Papa simple, afable y con interés especial en las cuestiones sociales.

Habló de su viaje y del deseo de conocerle, además de pedir no entrar en contacto con la burocracia vaticana porque ahí podía terminar todo.

Pero sus cartas no terminaron en el cesto de algún burócrata sino en las manos del mismo Papa Francisco. Quien le dijo a su secretario: "a ese muchacho quiero conocerlo".

Leandro llegó en su bicicleta hasta el ingreso del Vaticano a las 6:15 de la mañana y logró pasar el primer control.

En el segundo portón lo paró la Gendarmería Vaticana y le advirtió que no podía pasar con su bicicleta. "Aquí es El Vaticano, no es Roma", explicó un guardia. Pero después de una llamada telefónica, finalmente lo dejaron pasar.

Pese a no ser católico Martins participó, junto con otras 15 personas, de la misa privada con Bergoglio en la capilla de Santa Marta. Por respeto siguió todos los movimientos de los presentes, aunque nunca en su vida había asistido a una celebración eucarística.

Al final Xuereb se acercó y le dijo: "¡Usted lo consiguió!". Abrió un libro, le mostró una de sus cartas, y le confesó: "Se que puede sonar ridículo y se puede reír, pero él realmente quiere conocerlo".

En la puerta de la capilla el ciclista y el Papa se dieron un abrazo. Francisco le contó que conoce Porto Alegre, que tiene parientes en la localidad de Pelotas y que incluso llegó a ir a Río Grande do Sul a visitar a sus familiares.

Luego salieron para ver la bicicleta y dialogaron un momento. Ambos rieron cuando el muchacho aseguró que la gente loca (como él) se encontraba en todas partes, inclusive en Porto Alegre. Bergoglio sonriendo acotó: ¡La vida es loca!".

Minutos antes de despedirse estampó su firma en la bandera de aquel ciclista aventurero con una frase sencilla: "Que Dios te acompañe - Francisco - 18-7-13".