Reforma energética debe maximizar renta petrolera

La reforma energética debe incluir una forma de maximizar la renta petrolera, garantizar la seguridad energética y convertir al sector en una palanca de desarrollo, consideró el director del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), Juan Pardinas.

Al presentar el resumen del estudio "México ante la revolución energética del siglo XXI", destacó la urgencia de cambiar la visión que se tiene sobre el petróleo.

En el marco de la mesa de análisis "México, ¿cómo vamos? Metas para transformar el país", indicó que es indispensable preguntar "qué vamos a hacer con la sobreproducción energética hacia 2030", en donde Estados Unidos se convertirá en la principal potencia petrolera del mundo.

Pardinas explicó que una opción indiscutible es la de darle valor agregado a la producción petrolera.

Mencionó como ejemplo el caso de Estados Unidos, país que vive una revolución energética tras desarrollar la tecnología que le permite explotar su riqueza petrolera en lutitas y que ha generado 600 mil nuevos empleos, mismos que crecerán en otro millón más durante las siguientes dos décadas.

Esto llevará al país vecino del norte a convertirse en la primera potencia petrolera del mundo, por lo que México no puede quedarse ajeno a esta oportunidad, al considerarse que posee las mismas fuentes no convencionales, explicó.

Para llevar a cabo su reforma energética, apuntó el directivo del Imco, México debe considerar el ejemplo de otros países en donde existe una amplia diversidad de sectores nacionales de hidrocarburos, cuando en el país todo queda en manos de una sola empresa.

Argumentó que la situación se complica si se considera que 86 por ciento de la producción petrolera del país es adquirida por Estados Unidos, ya que en cuestión de lustros esa nación ya no adquirirá lo producido por México.

El reto para México de acuerdo con la propuesta del IMCO, dijo Pardinas, es considerar dos tipos de oportunidades en el sector de hidrocarburos y que consiste en ver la manera de aprovechar los recursos en aguas profundas e ir por los yacimientos de petróleo y gas de lutitas (shale).

En ambos casos es indispensable que se dé una participación de operadores privados a fin de ayudar a la paraestatal a compartir el riesgo, acelerar el desarrollo de yacimientos convencionales, en el caso de aguas profundas, e incrementar la productividad con recursos shale.

Insistió en que el reto es cambiar la visión que se tiene sobre lo que implica invertir y lo que es expropiar, ya que se trata de hechos diferentes y los recursos petroleros de México siempre serán de la nación.

Por ello, consideró necesario comprender que una cosa es la producción de Petróleos Mexicanos (Pemex) y otra la producción petrolera nacional, en donde hace falta una participación diversa (con inversión privada y productores independientes) que permita a los mexicanos explotar sus recursos.