Llama Iglesia colombiana a gobierno y manifestantes al diálogo

La Iglesia católica colombiana llamó hoy al gobierno del presidente Juan Manuel Santos y a los campesinos de la región del Catatumbo a retomar el diálogo para poner fin a 38 días de protestas sociales en esa zona del nororiente del país.

El obispo de la localidad de Tibú, Omar Alberto Sánchez, dijo que hay que "mantener la esperanza y la búsqueda de nuevas alternativas para retomar las conversaciones" en aras del bienestar de los habitantes de la zona, que son los más afectados por las protestas.

Miles de campesinos mantienen sitiada la región del Catatumbo, fronteriza con Venezuela, lo que ha generado un desabastecimiento de víveres y medicina en la zona, así como cuantiosas pérdidas al transporte y al comercio local.

"Siempre hay posibilidades de resolver el conflicto y hay que mirar hacia adelante, a los problemas complejos hay que darles muchas oportunidades", sostuvo el prelado en diálogo telefónico con el servicio informativo del episcopado.

Con las protestas, los manifestantes exigen la suspensión de la erradicación de cultivos de coca, la implementación de proyectos agrícolas alternativos y la declaratoria del Catatumbo como zona de reserva campesina, para activar el campo.

El cierre de vías ha derivado en enfrentamientos entre campesinos y fuerzas antimotines, los cuales ya dejan cuatro personas muertas por heridas de bala y más de 60 lesionados, incluidos civiles y uniformados.

Sánchez señaló que se "quemó otra etapa (con la mediación fallida del vicepresidente colombiano Angelino Garzón) pero se debe mirar siempre hacia adelante y mantener la esperanza para resolver el conflicto" en esa región.

Según el prelado, el diálogo no avanzó "porque hay dificultades en coincidir lenguajes, perspectivas y enfoques", pero destacó el interés de ambas partes por buscar salidas a las protestas, que amenazan con agudizarse.

Tras la ruptura del diálogo a comienzos de semana, se registraron nuevos choques entre manifestantes y la policía en las afueras de Tibú, los cuales dejaron otros tres heridos, entre ellos el camarógrafo de un canal de televisión local.