Advierten en Honduras con aplicar "mano dura" a policías paristas

El director de la Policía Nacional de Honduras, Juan Carlos Bonilla, advirtió hoy que aplicará mano dura a los policías que en Tegucigalpa iniciaron el martes un paro de brazos caídos, en demanda de incrementos salariales.

"Vamos a ser intolerables con fallas en la disciplina, los quiero mucho, pero no toleraremos las faltas de orden disciplinario", manifestó Bonilla por emisoras locales.

El movimiento de los policías, donde no participaron oficiales, sino de la escala básica, ha sido prácticamente abortado, luego que en las últimas horas se les retiró sus armas y se les mantiene sin funciones en sus respectivas unidades.

Los inconformes, que suman alrededor de 300 en Tegucigalpa, tienen un futuro incierto, hasta el momento se ignora si serán despedidos, tal como lo dejó entrever el jefe policial.

"Volverán a tener dos fines de semana libres", dijo el portavoz de la Policía, Julian Hernandez, al referirse a que uno de los detonantes de la rebelión fue que se les anunció que sólo podrían salir de fin de semana una vez al mes.

Los agentes también demandaron camas y mejorar las instalaciones policiales, donde muchos duermen en el suelo, teniendo sólo cartones como colchones.

Los policías ganan un salario mínimo mensual de seis mil lempiras (300 dólares), de donde se les deducen los uniformes, botas y otros implementos.

El Centro de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos (Ciprodeh) informó en un boletín que visitó a los policías, quienes expresaron temor de sufrir represalias ante la decisión de luchar por sus derechos.