Garantizar energía, objetivo a buscar en reforma energética

La posible apertura del mercado de hidrocarburos en yacimientos de aguas profundas y no convencionales ha despertado un debate que muchas veces olvida el problema energético fundamental, que es garantizar la energía para futuras generaciones, advirtió el Centro de Investigación para el Desarrollo (Cidac).

En su estudio: "3 dilemas: un diagnóstico para el futuro energético de México", expone que para ello no es necesario que México produzca todo su consumo energético, sino que pueda acceder a las fuentes de forma eficiente, lo que permitiría así un mayor crecimiento económico.

Señala que ante la oportunidad que representa para México la elaboración de una reforma energética, se debe discutir y analizar a fondo la forma en que ésta garantice su seguridad, si no se quiere pasar de ser un exportador a un importador neto en la materia.

De acuerdo con el documento, la posible reforma energética en México debe considerar soluciones a la simbiosis existente entre Petróleos Mexicanos (Pemex) y el gobierno mexicano, la cual impide que la paraestatal crezca.

Asimismo, debe considerar la encrucijada ideológica sobre la posible asociación de Pemex con empresas privadas en la exploración y explotación de hidrocarburos.

El estudio plantea que "no todo es petróleo", si se considera la amplia gama de recursos con que cuenta el país y que conforman fuentes alternativas que no han recibido la atención adecuada por concentrar toda la atención a las fuentes fósiles.

Estos aspectos son necesarios de analizar para reactivar a la industria energética, si se considera que la demanda comienza a superar a la oferta, la cual a su vez se ha estancado por falta de inversión.

En el estudio, el Cidac hace referencia a la revolución generada por los recursos "shale", cuya abundancia vino a cambiar el panorama petrolero mundial y en donde Estados Unidos lleva la delantera al invertir en su explotación.

Sin embargo, en el caso de México todavía no existe una explotación de esta fuente y se desconoce el verdadero alcance de las reservas de gas y aceite de lutitas que puede estar en el subsuelo, aunque se tiene un estimado de 81 billones de pies cúbicos de gas natural y 13 mil millones de barriles de shale oil.

Ante este panorama, el estudio no descarta el hecho de que en los próximos años Estados Unidos deje de comprar el mismo volumen de petróleo mexicano que compraba hasta hace unos años.

Subraya el problema que representa para México el haber privilegiado a la industria petrolera como principal motor de desarrollo y sostener sus finanzas públicas a partir de ésta.

Por lo anterior, señala que se tendrán que diseñar esquemas financieros apropiados y vencer resistencias estructurales, así como reforzar la regulación con la que ya se cuenta tras la reforma energética de 2008.