Migración indígena provoca desintegración social, cultural y familiar

La migración de trabajadores, en especial de las comunidades indígenas, produce desintegración familiar, social y cultural, que no compensan los beneficios generados en la economía nacional, indicó el investigador Jorge Mercado Mondragón, del Departamento de Sociología de la UAM.

En un comunicado de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), dijo que esta problemática es severa porque entre los grupos étnicos se introducen patrones, formas y hábitos de consumo ajenos a los tradicionales, y crece la drogadicción y las enfermedades de transmisión sexual.

También, comentó, hay rivalidad entre familias que reciben remesas en relación con las que no; se abandonan los usos y costumbres, como a niños y ancianos, además de que se da una apertura sexual, sumado a un clima de inestabilidad, por la violencia generalizada.

"El precio a pagar es demasiado alto", opinó al considerar lamentable que el Estado mexicano reduzca la migración sólo al factor económico, "porque las remesas representan ingresos para paliar el hambre y la marginación de las comunidades", tarea que debería ser una responsabilidad gubernamental, como la generación de empleos.

Mercado Mondragón aseguró que se carece de una política social para atender a las comunidades con migración, "porque es un fenómeno difícil de regular y controlar", por lo que es necesaria la integración de acciones y programas para las comunidades indígenas, y no simples planes asistenciales.

El profesor calificó como conveniencia más que indiferencia la actitud estatal, "porque las remesas significan recursos económicos que benefician a muchas familias.

En ese sentido, señaló que el endurecimiento del control fronterizo en Estados Unidos y el desbordado crecimiento de deportaciones por la administración Obama han frenado el proceso migratorio, pero no se detendrá hasta que se generen mejores oportunidades.

El especialista en migración indígena dijo que no hay diferencia entre los peligros a los que se exponen los migrantes nacionales en relación con los centroamericanos, sólo que los segundos recorren mayores distancias para llegar a su destino.

Un estudio comparado realizado por el académico entre comunidades de Zinancantán, la hñähñu de Hidalgo y zapoteca de Oaxaca, reveló que hay un proceso de diferenciación social que incide en que los jóvenes migrantes al regresar no se relacionan con los locales, porque hablan inglés.

El investigador expuso que el fenómeno de la violencia generalizada en el país exige tomar acciones de precaución para los estudiantes, debido a que diversos estados de la República carecen de garantías de seguridad, entre ellos Michoacán y Guerrero.