"Mientras la prisión exista", reflexión sobre la convicción del cambio

Una historia sobre cómo el deseo por el cambio puede unir a dos personas en su búsqueda por la libertad, ofrece la cinta "Mientras la prisión exista", del director Nicolás Gutiérrez Wenhammar, que estrena en la décimo tercera edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) dentro de la sección en competencia: Largometraje Mexicano.

En conferencia de prensa luego de su proyección, Gutiérrez Wenhammar explicó que decidió abordar el tema de los estafadores y carteristas que operan en La Rambla, Barcelona, porque era algo muy cercano a su cotidianidad y porque alguna vez padeció esta falta en el transporte público del Distrito Federal.

"Hay chantajistas en todo el mundo, pero yo estuve viviendo en La Rambla y vi cómo operaban allí. Mi apartamento daba hacia donde se ponían por lo que al verlos todos los días, me dio la idea de filmarlos como aficionado", explicó.

Detalló cómo desde su departamento era fácil ver el truco, "porque montan un show para que tú caigas. Desde una perspectiva alta se ve lo malos actores y exagerados son, pero a nivel de calle, cuando eres un turista o vas de paso, es más fácil que te distraigas y caigas en su actuación".

En ese sentido, dijo, "me parecía muy particular que muchas veces desde un nivel a veces te sientes dentro de algo y caes en esa interpretación pero una vez que sales de ello, te das cuenta de que estabas dentro de ello".

La trama da cuenta del anhelo que tiene "Jan" de huir de la organización delictiva a la que pertenece y de cómo "Maricela", una mujer española ajena a su mundo criminal, desea un cambio de rumbo en su vida. Ambos terminan siendo pieza clave del otro para lograr escapar de su entorno.

El reto que implicó contar esta historia, dijo el director, fue que Joan Florescu, de origen rumano, nunca había actuado, mientras que Nuria Florensa sí tenía experiencia como actriz.

"Tuvimos que trabajar arduo para poder combinar los tonos de ambos. El de ella que fuera ficticio y el de él más neutro", refirió en compañía del productor José Julián Morales Castañón y la editora Analía Goethals.

Rodada en Barcelona, la cinta incluye música de Jean Sibelius, porque necesitaba de ritmo lento.

"Esta cualidad que funciona como contrapunto, es decir, que lo que estuviéramos viendo y escuchando en el gran bloque del filme fuera un contrapunto y te hiciera pensar en otro lugar. Una suerte de evasión, de escape. Es como si la música estuviera dentro del personaje y a través de ella, buscar escapar", expuso.

Aunque la película ya está inscrita a diversos festivales, su productor, Morales Castañón, expuso que aún no hay respuesta, pero que se sienten muy afortunados de estrenarla en un festival de prestigio internacional.