Historiador Enrique Flores Cano abre Simposio Los Mayas y la Ciencia

Un recuento sobre cómo la idea de dioses como el del maíz (Ah Mun) o el del viento (Ehecatl) han tenido su origen y consolidación como íconos culturales en las representaciones artísticas de los pueblos, sobre todo en la pintura y la escultura prehispánica, fue lo que ofreció aquí el historiador mexicano Enrique Flores Cano.

Al participar en la conferencia magistral "¿Cómo se hace un dios?", en el arranque de las actividades del Simposio Los Mayas y la Ciencia, el investigador hizo un recuento sobre cómo el carácter, las atribuciones y efectos sobre el mundo de estos personajes han sido establecidos desde su representación, primero a partir de elementos dominantes (como los naturales) y luego ya con rasgos más humanos.

Recordó que la representación más antigua del dios del maíz data del año 1500 aC al 300 de nuestra era, y surge en la cultura olmeca. Su iconografía sugiere una forma de mazorca en medio de los cuatro árboles de la cosmogonía, y refiere los atributos del ciclo agrícola.

El mito de fundación reproduce el ciclo de nacimiento (siembra del maíz), muerte (germinación) y resurrección (brote sobre la tierra), y lo mismo ocurre en el caso del dios del viento Ehecatl.

Lo que se puede ver en toda la iconografía, tanto en murales como en vasijas y códices, es el proceso a través del cual los gobernantes de la época despojaron a los campesinos de su logro de ciencia y tecnología más alto: el manejo de los recursos botánicos acuíferos y climáticos que los llevaron a crear la planta de maíz, trasladando esos logros del campesino a la esfera sagrada de los dioses.

Lo interesante, concluye Flores Cano, es la continuidad del mito que ha prevalecido hasta la cosmogonía indígena del siglo XX y XXI.

Antes de la conferencia magistral, en el mismo auditorio, el secretario de Educación Pública de Yucatán, Víctor Caballero, a nombre del gobernado Rolando Zapata Bello, hizo la declaratoria inaugural del encuentro, no sin antes reconocer el esfuerzo que hay detrás del FICMaya.

Destacó que en esta ocasión el encuentro reúne a especialistas de unos 30 países para, ponderar el pasado y presente de la cultura yucateca y de la peninsular de todo el Mayab, desde tres ejes: el académico, el científico y el artístico cultural.

En el acto, realizado en la Sala de Usos múltiples del Gran Museo del Mundo Maya, también estuvo el presidente ejecutivo del encuentro Jorge Esma Bazán, quien habló sobre el binomio indisoluble que representa ciencia y cultura; así como del placer de contar con un evento académico como este Simposio que reúne a connotados investigadores, como es el caso de Flores Cano.

Al mismo tiempo, como parte de los trabajos de la II Mesa Redonda del Mayab, inaugurada la víspera, la coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM, Teresa Uriarte, presentó la ponencia "Arte y Ciencia en la Pintura Mural Prehispánica de Bonampak", en la que recordó que aunque hoy las ciencias y las artes se consideran entes separados esto no fue así en el mundo prehispánico y menos en el mundo maya.

Evidencia de ello, sostuvo, se observa particularmente en Bonampak donde las matemáticas, la química, la astronomía o la biología se reflejan vivamente en las pinturas que lo convirtieron en un vestigio famoso a nivel mundial desde su descubrimiento.

Los trabajos académicos continuarán durante el resto de la tarde en diferentes ubicaciones del Gran Museo del Mundo Maya y por la tarde las actividades artísticas se concentrarán en recintos y plazas del centro histórico, donde hoy se prevé una gran afluencia, pese a la lluvia que ha comenzado a caer desde el mediodía en algunos puntos de la ciudad.