IMSS Jalisco advierte sobre enfermedad que puede causar ceguera

La oftalmóloga del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco, Luz María Arce Romero, pidió a la población atenderse a tiempo, en caso de presentar síntomas de la enfermedad arteritis de células gigantes, porque podría llevarla a la ceguera.

"Una reducción visual severa y súbita que impida a la persona percibir algo más que luces y sombras, acompañada por un dolor intenso en torno a los ojos, puede ser indicio de una enfermedad autoinmune que, de no tratarse en pocas semanas, es capaz de causar ceguera permanente", explicó.

La jefa del servicio de Oculoplástica y Neuroftalmología del Hospital de Especialidades del IMSS, informó que en este nosocomio se diagnostica un promedio de 30 casos anuales de arteritis de células gigantes, nombre de esta afección de origen genético.

"Es una enfermedad autoinmune, es decir, nuestras propias defensas nos atacan; aparece inesperadamente en el transcurso de la vida en mujeres, sobre todo a partir de los 50 o 60 años. Consiste en una inflamación severa de las arterias cercanas a los ojos, lo que causa una pérdida abrupta de la visión", precisó.

El problema ocular puede presentarse en uno o ambos ojos, y el dolor característico de este padecimiento se reconoce por su expansión, desde la parte cercana a los ojos, en el rostro, hasta el cuero cabelludo.

Respecto a los motivos por los que se desarrolla esa patología, Arce Romero aseveró que son de orden genético. Al parecer "esta información viene codificada y por alguna razón la enfermedad se activa alrededor de la quinta década de vida".

Dijo que en ocasiones la persona no busca ayuda especializada con anterioridad, sino hasta que se presenta un dolor tan severo que no se controla con analgésicos comunes, por ser de una escala muy alta.

La experta en Oculoplástica recomendó a la población buscar atención médica de inmediato ante cualquiera de los síntomas descritos. Es, esencial que durante la consulta se informe al médico si hay antecedentes familiares con pérdida súbita de la visión, a fin de que el caso sea derivado con mayor rapidez.

Además de la genética "no hay otra cosa que se asocie a la patología, a un dolor tan severo y a la pérdida visual repentina. Podríamos hablar de tumoración cerca del vértice de la órbita que comprima nervios, pero eso ya se evalúa en nuestro consultorio", dijo.