Programas de protección social son fundamentales contra el hambre

Los programas de protección social son una herramienta fundamental para erradicar el hambre, sin embargo, la gran mayoría de los pobres en las zonas rurales del mundo no cuenta aun con ningún tipo de cobertura, señaló hoy la FAO en un informe.

El reporte concluyó que en los países pobres los planes de protección social -como las transferencias de efectivo, la alimentación escolar y las obras públicas- son una forma económica de proporcionar a las personas vulnerables la oportunidad de salir de la pobreza extrema.

Estos programas ayudan de diversas formas a dos mil 100 millones de personas en los países en desarrollo, incluyendo mantener a 150 millones de ellas fuera de la pobreza extrema, señaló el informe titulado "El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2015 (SOFA)".

Ampliar estos programas en las zonas rurales y vincularlos a las políticas de crecimiento agrícola inclusive podría reducir rápidamente el número de personas pobres, señaló la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El informe ha sido publicado en vísperas del Día Mundial de la Alimentación (16 de octubre), centrado este año en el papel de la protección social para romper el ciclo de la pobreza rural.

"Es urgente que actuemos para apoyar a las personas más vulnerables con el fin de liberar al mundo del hambre", aseguró el director general de la FAO, José Graziano da Silva, durante la presentación del informe.

Explicó que "los programas de protección social permiten a las familias tener acceso a más alimentos, a menudo incrementando los que ellos mismos cultivan, y hace también que sus dietas sean más variadas y saludables".

Dijo que estos programas pueden tener efectos positivos en la nutrición materna y del lactante, reducir el trabajo infantil y aumentar la asistencia a la escuela, todo lo cual incrementa la productividad.

Según el informe, tan sólo alrededor de un tercio de las personas más pobres del mundo están cubiertas por algún tipo de protección social.

Las tasas de cobertura son aún más bajas en Asia meridional y África subsahariana, las regiones con mayor incidencia de la pobreza extrema, señaló.

Por lo tanto, advirtió, sin esa ayuda, muchas personas pobres y vulnerables no tendrán jamás la oportunidad de salir de la trampa de la pobreza, en la que el hambre, la enfermedad y la falta de educación perpetúan la pobreza para las generaciones futuras.

La mayoría de los países -incluso los más pobres- pueden permitirse algún tipo de programa de protección social.

La FAO estima que a nivel mundial bastarían 67 mil millones de dólares anuales en suplementos de ingresos, aportados en su mayoría por los programas de protección social -junto con otras inversiones a favor de los pobres centradas en la agricultura- para poder erradicar el hambre en 2030.

Eso supone menos del 0.10 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial.

El informe destacó que es un mito la idea de que la protección social -incluso en forma de transferencias de efectivo incondicionadas-, reduce el esfuerzo de trabajo de las personas.

Por el contrario, dijo, los receptores a menudo responden a la protección social de manera positiva, incluyendo con la mejora de la nutrición y la educación de sus hijos, confiando más en la producción propia en lugar de un trabajo asalariado mal pagado y también aumentando su participación en las redes existentes.

Aún así, el SOFA hizo hincapié que la protección social por si sola no puede erradicar de manera sostenible el hambre y la pobreza rural.

Por lo tanto, puso de relieve la importancia de combinar y coordinar las inversiones públicas en protección social con las inversiones públicas y privadas en los sectores productivos de la agricultura y el desarrollo rural.