Museo del Prado da oportunidad para disfrutar talla de cuarzo hialino

"Arte transparente. La talla de cristal en el renacimiento milanés", una exposición de pequeño formato que constituye una oportunidad única para contemplar la talla del cuarzo hialino o cristal de roca, fue presentada hoy en el Museo del Prado de esta capital.

La muestra, inusual por su temática, estará abierta al público a partir de mañana y hasta el 10 de enero del próximo año 2016.

En la talla del cuarzo hialino o cristal de roca destacó la ciudad de Milán en la segunda mitad del siglo XVI, produciendo obras extraordinarias, fruto de la inspiración artística, la erudición y el conocimiento técnico, capaces de emular las realizadas en la Antigüedad.

Se trata de obras que por su valor artístico y material, se destinaron a colecciones que solo soberanos y miembros de la alta nobleza europea se podían permitir.

Con la intención de dotar a este arte del reconocimiento que merece y mostrar al público sus aspectos más significativos se reúne, en la sala D del edificio Jerónimos de la pinacoteca española, un conjunto de veinte piezas.

Todas estas piezas son obras maestras de gran calidad y especial relevancia, que representan adecuadamente los dos talleres más importantes de la segunda mitad del siglo XVI.

Estos talleres fueron los de las familias Miseroni (que incluye obras del taller que abrieron también en Praga para surtir al emperador Rodolfo II) y los Sarachi, así como dos de los principales artistas individuales: Francesco Tortorino y Annibale Fontana.

Además, se incluyen obras de otras posibles atribuciones y tres pinturas, destacando La familia Miseroni en su taller de Karel Skréta, un grabado y dos medallas que complementan la muestra.

Estas piezas, elaboradas en talleres donde miembros de una misma familia demostraban su talento en las diversas etapas de este difícil arte, eran destinadas a engrosar las colecciones de los grandes príncipes europeos.

Entre ellos los emperadores del Sacro Imperio, los reyes de Francia, los duques de Baviera, de Mantua, de Toscana, Saboya, aunque sin olvidar a los monarcas españoles ya que Felipe II, fue reconocido desde 1554 como duque de Milán y trabajaron para él importantes lapidarios, esto es tallistas de piedras finas milaneses.

Para comprender el ambiente artístico, se realizó una importante aproximación a las circunstancias históricas en las que se desarrolla esta faceta de la escultura.

Se incluyen también las consideraciones intelectuales y simbólicas que justifican la elección de ciertos temas, tanto religiosos como mitológicos, presentes en las obras expuestas.

Algunas de ellas, en forma de animales fantásticos, no son producto de la casualidad, sino formas de ver el mundo, basadas sobre todo en ciertas ideas neoplatónicas sobre el mundo y la Naturaleza.

Además, influidas por el pensamiento de Leonardo da Vinci, cuyas ideas, se cree, pudieron haberse empleado en la mejora de los diseños del instrumental y maquinaria necesarios para la talla.

Desvelar los secretos y distintas lecturas que contienen estas singulares obras no es tarea fácil: su concepto del arte, en ocasiones, denota grandes conocimientos sobre la historia, la filosofía o las ciencias naturales.

Se advierte también cierto sentido del humor e incluso coinciden con aspectos del arte contemporáneo, que implica activamente al espectador.

Incluso pueden responder a una actitud contestataria frente a las ideas de la Contrarreforma, que proponía un arte al servicio de las ideas religiosas.

Esto alejado del mundo clásico y de los refinados caprichos que tanto se apreciaban en el ámbito manierista y de las que estas espectaculares bizzarrie (cosas extrañas y maravillosas) son uno de los mejores ejemplos.

Como colaborador tecnológico del Museo del Prado, Samsung anunció su participación en la exposición dotando a los visitantes de una serie de tablets para que puedan apreciar visualmente el valor artístico de las obras expuestas y acceder al contenido completo del catálogo.

Además, con motivo de la muestra se editó un catálogo redactado por Letizia Arbeteta, comisaria de la muestra, que contiene un ensayo en el que explica diferentes aspectos relacionados con la talla del cuarzo hialino o cristal de roca y con las circunstancias históricas en las que se desarrolló.

También incluye estudios de cada una de las obras expuestas, con destacadas ilustraciones realizadas ex profeso, en particular tras la restauración de las que pertenecen al Museo del Prado.