Están poco valoradas las canciones mexicanas de fama mundial: Granados

Las canciones mexicanas que en el Siglo XX alcanzaron fama mundial hoy son poco valoradas y conocidas por las nuevas generaciones, afirmó el investigador y escritor Pável Granados.

"En escuelas como el Conservatorio Nacional de Música (CNM) y la Facultad de Música (FaM) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) no existe aprecio por ellas, y es triste, porque revela ignorancia", consideró el coordinador del catálogo de música popular mexicana de la Fonoteca Nacional.

A veces, al querer evaluar los temas mexicanos más trascendentes, dijo, se puede ser injusto, pues las listas incluyen a los que hoy siguen de moda, pero no revisan más allá del legado asentado en el inventario.

Granados, autor de los libros "XEW. 70 años en el aire", (Clío, 2000), y "Mi novia, la tristeza", (Océano, 2008), sobre Agustín Lara, con Guadalupe Loaeza, hace un análisis sobre algunas obras de 1882 hasta la década de los 80, y las platica en entrevista con Notimex.

Indicó que en 1882, el compositor mexicano Quirino Mendoza y Cortés compuso el tema "Cielito lindo" que, en su opinión, es más popular ahora que en el tiempo de su creación.

En una fiesta de amigos no es común que se cante, básicamente sobresale en los partidos de fútbol, y es una de las más canciones identificadas en Europa y Estados Unidos.

"Hubo polémica respecto a su escritura, pues se decía que ciertas estrofas son de otros autores. Lo que pasa es que Quirino tomó coplas que aluden a diversas regiones para acomodarlas en una sola canción, su primera grabación fue en 1918.

"Perjura" es otro clásico. Miguel Lerdo de Tejada y Fernando de Luna y Trucilda lo compusieron en 1901. "Se dice que es la iniciadora de la canción romántica moderna sentimental de la Ciudad de México, aunque en su momento fue considerada inmoral.

"Se hizo muy popular entre las muchachas, pese a que los padres les prohibían tocarla al piano porque se refiere a una joven que, teniendo novio, lo deja para casarse con otro; anécdota que no gustaba a las familias de entonces. No obstante se hizo muy popular y al poco tiempo internacional", detalló.

Al inicio, fue interpretada por el barítono mexicano Manuel Romero Malpica, después sobresalió en la voz de los italianos Titta Ruffo y Carlo Morelli.

En los años 40, la cantó Jorge Negrete y así se convirtió en el repertorio de los tenores, pues se requiere de una voz muy educada para lograrla.

"Estrellita" es una canción conmovedora, compuesta en 1913 por Manuel M. Ponce. Se inspiró durante un viaje en tren hacia Aguascalientes para visitar a sus padres; trascendió no sólo por la letra, también por su versión instrumental y a ritmo de jazz.

"Él contaba que en el cielo vio una estrellita y pensó en que su alma podía alcanzarla y así dejar fuera a todos los problemas que había en el país, pues recientemente habían asesinado al entonces presidente de México, Francisco I. Madero, por lo que Manuel anhelaba que la música lo salvara de todo eso".

Fue tanta la fama que el compositor cobró que decidió irse del país; "decía que él tenía otras obras para guitarra, violín, sinfónica, piano y no sólo esa".

Sin embargo, cuando llegó a Paris un señor le dio la bienvenida llamándole 'Estrellita', y el respondió: ¿nunca me van a dejar en paz?

Estando allá asistió al concierto de Jascha Heifetz, uno de los más importantes violinistas del momento, quien interpretó el tema sin saber que Manuel se encontraba entre el público.

Para presentar "Estrellita" lo definió como el drama Wagneriano (Richard Wagner) y su autor se emocionó mucho, destacó el experto, quien conduce el programa de radio "Amor perdido", que se transmite los domingos de por el 1110 AM de Radio Red.

En 1926 María Grever (María Joaquina de la Portilla Torres) resalta en la escena musical con "Júrame". A esta compositora mexicana se le consideró una mitómana, afirmó Granados, "pues había dicho que nació en medio del mar de Jalapa, cuando en realidad era de Guanajuato.

"Ella vivió en Europa, donde tomó clases con Claude Debussy y después con Franz Lehár, por lo que tuvo mucha preparación musical hasta lograr unas canciones tan bonitas como ésta, que originalmente era un tango y después se cantó como romanza".

La siguiente década brilló con un máximo de la música mexicana "Granada", escrita por Agustín Lara en 1932. En ella plasmó su fascinación por España luego de leer el libro 'El embrujo de Sevilla'. En ese tiempo estaba enfermo de apendicitis y empezó a componer canciones para ese país sin haberlo conocido.

"Es una canción bellísima y de las que más enorgullecía a Agustín; primero fue grabada por los tenores mexicanos, pero poco a poco la adoptaron voces de otros países.

"Cuando le preguntaron al autor qué versión le gustaba más, dijo que le impresionó la del cantante italiano Mario Lanza". Sin embargo, Pável lamentó que en España haya quienes aseguren que Lara no es el autor, sino cualquier otro compositor del país.

"Perfidia" y "Frenesí", compuestas en 1939 por Alberto Domínguez, fueron fundamentales, porque las interpretaron artistas como Glenn Miller, Dámaso Pérez Prado, Javier Solís, Caterina Valente, Frank Sinatra y Linda Ronstadt en distintas épocas.

"Lupita Palomera grabó 'Perfidia' y cuando unos productores estadunidenses de cine llegaron a México en busca de una canción para su película 'Tú no comprendes', Emilio Azcárraga Vidaurreta se las puso.

Les gustó tanto que la contrataron para 16 películas, la más conocida es "Casablanca" (1942) y así dio la vuelta al mundo.

"Glenn Miller decía que durante la II Guerra Mundial, lugar al que llegara a tocar, los soldados le pedían "Frenesí", y afirmaba que Alberto Domínguez era el gran musicalizador de la guerra.

El nombre de "Frenesí" fue colocado en una trinchera de los aliados en la guerra y en honor de la canción.

El inicio de la década de los 40 quedó marcado por "Bésame mucho, bolero escrito en 1940 por la compositora mexicana, Consuelito Velázquez (1916-2005).

Emilio Tuero fue el primero en grabarla, y su éxito mundial fue inmediato, y motivó a otros artistas a cantarla.

Se considera el estándar de oro de la música romántica, y en 1999 fue reconocido como el más cantado y grabado, aparte de los villancicos y canciones de cumpleaños. Asimismo, como la obra musical en español más traducida.

"En ese tiempo, la cultura de todo el mundo buscaba a México, fue la incorporación de la música mexicana a los grandes catálogos mundiale. Su letra se refiere al miedo latente, que había durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), a la inminente separación de una pareja.

"Además, cada día son más existentes las teorías de que 'Bésame mucho' influyó a The Beatles, pues se dice que hubiera sido imposible que compusieran 'Yesterday' sin antes haberla escuchado", explicó.

Destacó a algunos de sus grandes intérpretes, como Elvis Presley, Pedro Infante, Andrea Bocelli, Luis Miguel, Paul Anka, Ray Conniff y Richard Clayderman.

"Solamente una vez", de Agustín Lara, fue dedicada al tenor José Mojica, a quien encontró en Argentina. Él le dijo que pensaba en retirarse porque su madre había muerto y sentía una tristeza tan profunda que aspiraba a convertirse en sacerdote.

"Agustín se impresiono mucho con su caso que le escribió esta obra dedicada a Dios. Luego, la cantante chihuahuense Dora Luz fue contratada por Walt Disney para presentarla como 'You belong to myheart' para 'Los tres caballeros' (1944), película de propaganda".

Para la mitad del siglo XX surgió el programa de radio "Así es mi tierra", creado por el español Eulalio Ferrer, quien se encargó de publicitar a los compositores Chucho Monge (México, lindo y querido), Cuco Sánchez (Fallaste corazón), Tomás Méndez (Cucurrucucú Paloma) y todo el repertorio de José Alfredo Jiménez.

"Sin embargo, 'Ella', y 'En el último trago' podrían ser las más significativas. Hace poco, su hijo me decía que los temas de su padre se llegaron a traducir al holandés, lo que es poco conocido", subrayó Pável Granados, también autor del libro "El ocaso del Porfiriato".

"No me platiques más", de Vicente Garrido, fue otro gran éxito, tanto que el estadunidense Nat King Cole lo grabó en español y se convirtió en uno de los últimos boleros modernos, pues en los años 60 el rock and roll llegaba México.

Aunque a Álvaro Carrillo le costó trabajo destacar su legado musical, finalmente tuvo la suerte de que dos de sus melodías fueran internacionales, ya que en 1958 la estadunidense Doris Day le grabó "Sabor a mí" en inglés, con mezclas de español.

"Hace poco, al hijo de Álvaro le mostré una grabación en la que el asesino Charles Milles Manson grabó 'Sabor a mí' con su guitarra y desde la cárcel".

'La mentira' fue otro de sus aciertos y Frank Sinatra la grabó como 'Yelow days' en 1965 con el acompañamiento de Duke Ellington y el resultado fue fascinante.

Para 1970, expuso el columnista de la revista Variopinto, el bolero queda atrás y nace la balada, que de acuerdo con el especialista, no es más que rock lento.

Roberto Cantoral es uno de sus máximos exponentes con "El triste" que se dio a conocer a través del II Festival Internacional de la Canción Latina, cantada por José José.

"Con la ayuda de la televisión, la música comenzó a publicitarse de manera internacional y 'El triste' llegó a otros continentes significando la consolidación del cantante. Sin duda, es un tema definido como ícono cultural en México"

"Parece que fue ayer" que grabó Olga Guillot y "Somos novios", que Armando Manzanero hizo por encargo de un político de la época, fue interpretado hasta por Elvis Presley bajo el título de "It's Impossible".

Tuvieron éxito en América, Europa y Japón. Hace poco el artista yucateco recibió un premio especial en la ceremonia de los Grammy.

En 1971 Juan Gabriel irrumpe en la escena con su disco "El alma joven" (1971) del que se desprenden "No tengo dinero" y "Me he quedado solo" que fueron grabados por él en japonés y en portugués.

Con este trabajo, el llamado "Divo de Juárez" se posicionó como uno de los favoritos de la juventud.

"Se le reconoce también por haber retomado a la música ranchera desde un punto de vista inusitado. La periodista Alma Guillermoprieto dice que Juan Gabriel era el más improbable sucesor de José Alfredo Jiménez.

"Porque nadie podía esperarse que en tierra de machos nacería alguien con monólogos tan dramáticos, frágiles y básicos musicalmente que lo hacen una referencia en el sentido de la migración, la cultura pop, la mezclade géneros y la música disco".

Juan Gabriel, señaló Granados "es, incluso, un movimiento social convertido en un clásico salido del closet, pues antes no se le consideraba ni él decía formar parte de la cultura gay".

Su reconocimiento aumentó gracias a la alianza en 1977 con Rocío Dúrcal, pues ya no sólo fue un fenómeno en México y Estados Unidos, también lo era en España.

Cuando en 1974 presentó su disco con el Mariachi Vargas de Tecalitlán, impuso el primer récord de su carrera, al vender más de un millón de copias sólo del sencillo "Se me olvidó otra vez".

"Con la misma piedra", del mexicano Jorge Macías, trascendió gracias a Julio Iglesias, y ya después la grabó el grupo Límite dándole un nuevo valor en el género grupero.

En opinión del experto, en los años 80 la figura de compositor entró en crisis porque los intérpretes fueron quienes resaltaron más en el extranjero que las canciones.

Sin embargo, sobresale Martín Urieta, quien en 1983 dio a conocer "Qué de raro tiene" y "Mujeres divinas" que popularizaría Vicente Fernández en varios países.

Para entonces, indicó el investigador, Luis Miguel, Emmanuel o Lupita D'Alessio, entre otros cantantes, comenzaban a ser más valorados que los temas, lo mismo que en los 90 con Thalía y Paulina Rubio.