Un domingo de rodada por Paseo de la Reforma

Todos preparan su bicicleta y cascos, e incluso mascotas para el Paseo Dominical "Muévete en Bici" por Reforma, donde las calles se cierran a los automovilistas pero están abiertas para el disfrute de las personas que acuden a la "rodada" también con patines, patinetas y carriolas.

En la majestuosa Avenida Paseo de la Reforma, cada domingo desde hace más de ocho años, se puede ver a gente disfrutar con las Ecobici que presta el gobierno o bicicletas de montaña, y a otros que prefieren usar tenis para ponerse a correr.

Con asistencia récord en últimos tres años, con 3.5 millones de asistentes, este paseo dominical se ha convertido en un programa referente mundial por ser un espacio mixto, abierto y plural, en el que todos se olvidan del estrés y simplemente pedalean bajo los rayos del sol.

Desde temprana hora familias, parejas y amigos se dan cita para pedalear y recorrer Reforma, en un paseo de deleite a baja velocidad, con el previo cuidado de cortes viales y áreas acordonadas para la seguridad de los participantes.

En la carpa de mecánica instalada para dar apoyo a los ciclistas, se detiene un grupo de amigas que revisan el aire de las llantas y los frenos para iniciar el viaje dominical.

En la glorieta de la Palma, los ciclistas y público en general pueden tomar una clase de baile, yoga o convertirse en voluntario para guiar a personas con discapacidad visual. Paseo a ciegas es una asociación que con bicicletas dobles ayuda a que personas invidentes pedaleen por Reforma.

Para Rocío Vargas, quien a asistido venido varios domingos al paseo dominical, aseguró que es una buena opción para hacer ejercicio y pasar un buen rato con su papá y novio. "Venimos para relajarnos tantito y disfrutar del domingo familia".

Luego de tres horas de pedaleo, dijo que tiene planeado regresar y traer a su prima a las clases viales en las que enseñan a los más pequeños a andar en bici y las señalizaciones, o para ser voluntaria en el paseo a ciegas.

Elena Salgado comentó que normalmente asiste con su esposo, pero cuando él trabaja ella se da sus escapadas para participar en este paseo que ha registrado asistencia récord de hasta 75 mil personas en un solo domingo.

"Los domingos que mi esposo trabaja doblo mi bici desmontable, la guardo en su mochila y en Metro llego, aprovechando que el servicio abre las puertas para poder trasladarnos con nuestras bicicletas. También se disfruta de pedalear sola", afirmó.

Poco antes de las 14:00 horas avisan a los ciclistas y paseantes que el recorrido está por terminar; las calles se vuelven a llenar de carros y las cafeterías de los alrededores tienen ciclistas sonrientes que mientras piden su café empiezan a organizar el plan para el siguiente domingo.