Muestra exposición papel de calle de Bremen durante época nazi

Numerosos turistas visitan cada año la calle Böttcherstraße, en la ciudad de Bremen, en el norte de Alemania, donde fue inaugurada hoy una exposición sobre el papel político que desempeñó durante el régimen nazi como un importante centro de propaganda para Hitler.

Los turistas fotografían el histórico monumento que lleva el nombre de "Lichtbringer" (El que trae la luz) a la entrada de la peculiar calle situada a pocos pasos del mercado de la ciudad, sintiéndose transportados a la Edad Media.

Se trata de un gran bajorrelieve dorado que fue colocado arriba en la entrada a esa calle. Representa al Arcángel Miguel en la lucha contra un dragón. Pero no es, como muchos creen, una calle medieval.

Los edificios de la calle de sólo 100 metros de largo, famosa por su inusual arquitectura, fueron levantados entre 1922 y 1931, sobre todo por iniciativa del comerciante de café de Bremen, Ludwig Roselius, inventor del café descafeinado y después servidor de las ideas del nacionalsocialismo.

El propio monumento "El que trae la luz" no era otra cosa que un homenaje al propio führer por parte de Roselius y el artista Bernhard Hoetger, encargado de supervisar el proyecto del comerciante cafetero en la calle de Bremen.

Así esta calle, caracterizada por su especie de expresionismo de ladrillo y una de las principales atracciones para los turistas que visitan la ciudad, pasó a tener una carga política importante.

La muestra "La Böttcherstraße como idea", que fue inaugurada este domingo en el museo Paula Modersohn-Becker, arroja luz precisamente sobre este controvertido tema a través de cuadros, cartas, objetos cotidianos y textos, y que puede verse hasta el 6 de octubre próximo.

Viejas fotos documentan la carga ideológica de la calle entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial.

Por ejemplo: "Un árbol parcialmente destruido con el dios Odín (el dios de la magia) crucificado en la fachada de la casa Atlantis, señalaba que Jesús no era judío, sino ario", explicó el director del museo que acoge la exposición, Frank Laukötter.

Un intento que incluso entonces se sintió como una blasfemia y que provocó indignación a muchos nacionalsocialistas.

Otro ejemplo: la figura del "Lichtbringer", realizada en 1936 a la entrada de la calle, debía originalmente representar a San Miguel. Pero el artista Bernhard Hoetger la transformó en la imagen de un ángel con espada, dedicándosela a Hitler.

Al mismo tiempo, en la Casa Atlantis se representaron modelos de barcos de vikingos y una copia del carro solar de Trundholm. Es decir, del arte nórdico que se consideraba el predecesor de la cultura alemana.

"El proyecto de la Böttcherstraße es un intento de pensar a la manera alemana, y ése es el objetivo fundamental de la creación de la Böttcherstraße, romper el hechizo del exilio al que los romanos sentenciaron a nuestro pueblo, y que aún pesa sobre nosotros", llegó a decir Roselius.

Con su calle Roselius, como dice en algunos escritos, quería "despertar una nueva época más grande para Alemania".

"No puedo entender cómo este inteligente empresario se pudo obsesionar ideológicamente de esta manera", cuenta Laukötter.

Pero en 1936 el propio führer Adolf Hitler dijo que rechazaba ese tipo de "cultura de la Böttcherstrasse", que calificó de "popular" y que prefería una arquitectura monumental más fría.

Además, la calle fue calificada un año después como monumento arquitectónico "ejemplo del arte degenerado del periodo Weimar". La República de Weimar fue el fallido intento de establecer la democracia en Alemania entre las dos Guerras Mundiales. El fracaso desembocó en la llegada de los nazis al poder.

Roselius tenía sin embargo otra faceta como mecenas artístico por encima de ideas políticas: la muestra presenta también obras de la pionera del Modernismo, Paula Modersohn-Becker (1876-1907), una mujer que levantó su propio museo al millonario cafetero.

Una mujer que defendió sus valientes obras, como "Selbstbildnis am 6. Hochzeitstag" (Autorretrato el sexto día de boda) o su "Mutter liegend mit Kind II" (Madre tendida con niño II) contra todo el hostigamiento nacionalsocialista.

Pero en 1942 la cúpula nazi acabó con el proyecto, cerrando el primer museo dedicado a una pintora mujer, y difamó algunas de sus obras al considerarlas "degeneradas".