Urgen a elevar penas contra tráfico ilegal de especies

El director ejecutivo adjunto de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), Aldo Lale-Demoz, llamó a fortalecer los regímenes jurídicos en los países de América Latina para tipificar y elevar las penas contra el tráfico ilegal de especies de fauna y flora silvestres.

Advirtió que dicho tráfico se ha convertido en un delito trasnacional que genera ganancias de hasta 100 mil millones de dólares anuales.

En el marco de la inauguración de los trabajos de la Conferencia Regional de Aplicación de la Ley "Delitos contra la vida silvestre y los bosques en las Américas", expuso que es necesario diseñar nuevas estrategias para combatir ese crimen con mayor efectividad.

Durante el acto organizado de manera coordinada con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), explicó que dado el crecimiento de ese fenómeno es necesario emprender diversas acciones como la sensibilización sobre el tema.

Propuso la capacitación de autoridades del Poder Judicial y de las encargadas de la aplicación de la ley, así como evitar que las industrias utilicen especies de flora y fauna silvestres en la manufactura de sus productos y buscar que los responsables de los delitos sean llevados a la justicia.

"Estamos en el momento histórico para actuar y detener los delitos contra la vida silvestre y los bosques; se trata de un problema que debe enfrentarse de manera concertada y coordinada dadas las consecuencias devastadoras para la biodiversidad", indicó.

Destacó el liderazgo que México ha tenido en la búsqueda de una estrategia eficiente de combate a este ilícito.

En su oportunidad el subprocurador de Recursos Naturales de la Profepa, Ignacio Millán Tovar, resaltó la importancia de "adelantarnos a las nuevas formas de operación de los traficantes".

Ello a través del fortalecimiento de la cooperación internacional que trascienda la esfera de actuación de cada país; el intercambio de información mediante el uso de redes formales e informales; y la asistencia técnica mutua entre las naciones para fortalecer las capacidades de combate al tráfico de especies y la tala ilegal de madera.

De igual forma, recordó que el tráfico ilegal de vida silvestre se ubica entre las tres primeras causas de extinción de las especies a nivel mundial, junto con la pérdida de hábitat y los efectos causados por especies invasoras.

Además mencionó que a nivel internacional los países han acordado regulaciones contra la explotación excesiva, debido al comercio internacional de cuatro mil 956 especies de animales, de las cuales 602 (12 por ciento) se encuentran en México.

Al iniciar los trabajos de este foro internacional el asesor regional de la UNODC en México, Felipe de la Torre, apuntó que "si no existe una ley o un artículo que tipifique y criminalice el tráfico de flora y fauna silvestres evidentemente será una ventana de oportunidad para que los traficantes puedan aprovecharse y seguir cometiendo con impunidad este tipo de actividades".

Señaló que en materia de tráfico ilegal de vida silvestre tres son los grandes retos: generar y sistematizar información en la materia, toda vez que en América Latina se carece de datos certeros y sistematizados sobre la incidencia del delito.

"Hay que visibilizar la participación real de la delincuencia organizada en este fenómeno ya que ésta no se ha podido documentar de manera efectiva y fortalecer los regímenes jurídicos de las naciones", agregó.

Comentó que las especies más traficadas en Latinoamérica son: tapir, venado, mamíferos marinos, armadillos, tortugas, reptiles, gato salvaje, plantas ornamentales incluida la orquídea y peces de agua dulce.

Mientras que los destinos principales de este tráfico ilegal de especies latinoamericanas son Estados Unidos, Japón, Hong Kong, Egipto, China y naciones europeas como España, Alemania y Francia, así como el sudeste asiático.

Por su parte el director del Programa Global para el Combate de los Delitos contra la Vida Silvestre y los Bosques de la UNODC, Jorge Ríos, reconoció que este tipo de ilícitos son complejos de combatir, de ahí la necesidad de diseñar mejores estrategias.

"Hay que establecer actividades específicas a nivel regional y subregional para atender los delitos contra la vida silvestre porque este tipo de crímenes no van a desaparecer.

"La situación nos obliga a tener un mayor conocimiento del problema y no podemos más que enfrentarlo ante la pérdida diaria de especies", puntualizó.

De acuerdo con datos recopilados por la UNODC y la Profepa, se estima que el valor del tráfico ilegal de madera alcanza los siete mil millones de dólares por año.

Mientras, el tráfico ilícito de vida silvestre, excluyendo la pesca y la madera, oscila en ganancias en los 7.8 mil millones de dólares anuales.

En la primera ronda de trabajos los expertos reconocieron que los grupos delictivos están diversificando su portafolio de operaciones, toda vez que resulta un incentivo que en varios países los marcos normativos ni siquiera criminalizan este delito.