Representa el ballet "Giselle" un reto histriónico y técnico

El complejo interpretativo y técnico fue el reto que tuvieron que sortear las bailarinas Lorena Kesseler Galvan-Duque y Elisa Ramos, quienes en recientes temporadas protagonizaron el ballet "Giselle", coreografía original de Jean Coralli y Jules Perrot con música de Adolphe Adam.

En entrevista con Notimex, Kesseler Galvan-Duque, primera solista de la Compañía Nacional de Danza (CND) -que dirige la maestra Laura Morelos-, sostuvo que fue una experiencia nueva para ella, sobre todo, por lo complejo y lo técnico que resulta.

"Fue un reto especial para mí, un salto muy importante en mi carrera artística como bailarina y una experiencia muy fuerte. Aprendí muchas cosas, sobre todo, concentrarme en mi trabajo de una manera muy distinta a la que estaba acostumbrada", señaló.

La bailarina, quien interpretó el papel de Giselle durante la función del 29 de junio en el Palacio de Bellas Artes, expresó que su dedicación tuvo que ser mucho mayor, por el corto tiempo que tuvieron para preparar todo el ballet, "yo sentía que tenía el tiempo encima y que si no desayunaba, comía y cenaba ´Giselle´, no lo iba a tener listo".

"Fue un trabajo súper intensivo, pero tengo la satisfacción de haber disfrutado y de haberme entregado completamente a la función. La mayor satisfacción fue recibir los aplausos del público", confesó.

Consciente de que aún tiene muchas cosas en que trabajar, tanto en el personaje como en la técnica, Kesseler Galvan-Duque manifestó sentirse contenta con su desempeño y muy agradecida por la oportunidad de interpretar este papel.

Por otro lado, la bailarina solista Elisa Ramos, quien también interpretó, por primera vez, a "Giselle" en tres de las cuatro funciones que ofreció la compañía en el Palacio de Bellas Artes, dijo que fue muy emocionante el personaje, pues tiene un alto grado de complejidad.

"Fue un reto muy grande, pero sí fui capaz de lograrlo, aunque me costó trabajo. Los ensayos fueron difíciles, yo sabía que era necesario que estuviera al 100 por ciento para este ballet. Giselle me ayudó a crecer mucho como bailarina", señaló.

Añadió que el ballet es complejo en el aspecto técnico y en el histriónico, "cada uno de los actos es diferente. Son completamente opuestos".

"Al principio es un personaje con mucha juventud y alegría, de carácter noble y tierno. Pero pasar de este estado al desengaño y luego a la locura es muy difícil. Al terminar el primer acto, tu cuerpo está cansando y tienes poco tiempo para recuperarte.

"El segundo es más demandante, pues necesitas retomar la concentración, sentirte fuerte para representar a una Giselle etérea, a un espíritu, y lograr que tus movimientos sean sutiles", explicó la bailarina.

Resaltó que "Giselle" es el sueño de toda bailarina y que representarlo, además, en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes es un orgullo y la prueba de que puede lograr muchas cosas más.

"Es importante para mí, demostrarle a la Compañía Nacional de Danza que quiero seguir creciendo. Quiero dar todo y recibir más oportunidades. Una de mis metas es que la gente se enamore del ballet", concluyó.