Publica INAH libro de investigaciones arqueológicas de Tamtoc

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) publicó el libro "Tamtoc. Esbozo de una antigua ciudad urbana", que reúne 23 ensayos que sobre este asentamiento prehispánico, ubicado en San Luis Potosí, realizaron investigadores suyos.

De acuerdo con información difundida por el INAH, la obra recopila el trabajo que, por alrededor de dos años, se ha realizado en el sitio; además, incluye un mapa arqueológico y de los principales espacios sagrados de la zona.

El trabajo, coordinado por los arqueólogos Estela Martínez Mora y Guillermo Córdova Tello, y la antropóloga física Patricia Olga Hernández Espinoza, detalla el devenir histórico de Tamtoc, uno de los más importantes asentamientos prehispánicos del noreste mexicano, que fue ocupado entre los años 600 a.C. y 1500 de nuestra era, y considerado de cultura teenek o huasteca.

La obra, además, aborda la ideología, prácticas funerarias, demografía, jerarquía social, prácticas culturales, condiciones de salud, enfermedad y adaptación de los antiguos habitantes de la urbe huasteca.

El volumen se encuentra dividido en tres partes, en la primera se describen aspectos como la función y antigüedad de las principales estructuras, y la segunda incluye trabajos sobre bioarqueología, para comprender los aspectos ideológicos de los habitantes de la zona, así como determinar el lugar y la forma de entierro, detalló el INAH.

La tercera parte aborda los resultados de los estudios realizados a los materiales arqueológicos localizados en el asentamiento prehispánico, lo que permitió a los investigadores formularse una visón general de la sociedad de Tamtoc.

En 2008, recordó, el instituto inicio el Proyecto Arqueológico Origen y Desarrollo del Paisaje Urbano de Tamtoc, el cual se enfocó a analizar cerca de 50 túmulos funerarios en el área de La Noria.

En ellos se recopilaron 38 osamentas, cuya antigüedad se estima entre 900 y 1521 de nuestra era, las cuales revelaron que la mayoría de los individuos enterrados en ese lugar padeció tuberculosis vertebral y frambesia, lo que les genero deformaciones en el cuerpo.

De acuerdo con la antropóloga Hernández Espinoza, a estos individuos se les designó un lugar específico para ser enterrados, ya que se les consideró como seres que podían interceder ante los dioses y mejorar las condiciones de existencia entre los habitantes de la zona.

Las excavaciones también permitieron ubicar cinco entierros en la Estructura 1, pertenecientes a personajes de alto rango, dentro de los cuales se localizaron ofrendas con vasijas que contenían restos de animales, además de cuentas de cobre, concha y piedra verde.