En blanco y negro es la mejor forma de entender a México: Ripstein

Los ojos del cineasta mexicano Arturo Ripstein comenzaron a ver cine en blanco y negro; así es como llegó a conocer México, "es la mejor forma para mí de entender el rostro de mi país".

Recalcó que México "es un país tan pictórico que solo despojado del color se puede llegar a lo esencial".

Arturo Ripstein llegó a Toronto después de estrenar en Venecia su reciente producción "La calle de la amargura" y recibir un homenaje por sus 50 años de trayectoria.

En el marco del 40 Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF), el cineasta vino a presentar el estreno para Norteamérica de su película, protagonizada por Patricia Reyes Spíndola, Nora Velázquez y Sylvia Pasquel.

Entrevistado en una recepción que dio el Instituto Mexicano de Cinematografía y el consulado en Toronto, a la que asistió acompañado de su esposa y guionista Paz Alicia Garcíadiego, Ripstein dijo sentirse afortunado de tener una carrera de 50 años y que haya sido reconocida en Venecia.

"Es muy grato que Venecia hizo un homenaje a mi larga carrera y ahora estoy en este festival de Toronto tan relevante y sigo celebrando mi trabajo, es un gran gusto", señaló a Notimex.

Aclaró que "La calle de la amargura" es diferente a lo que he hecho antes, pero que el único elemento "del que no me puedo despojar es de mí mismo".

"Siempre hay un sujeto que es Arturo Ripstein con el que he tenido que vivir toda mi vida, con el que me peleo frecuentemente, pero al final de cuentas los ojos siguen siendo los mismos, del jovencito que comenzó hace 50 años y del viejo que está haciendo películas ahora".

El cineasta, de 71 años, admitió que "cuesta mucho trabajo llegar a viejo".

El director de "El imperio de la fortuna" y "Mentiras piadosas", quien se ha caracterizado por reflejar a los sectores desposeídos, señaló que "cada quien escoge contar el cuento que mejor le sale, para mí retratar a sobrevivientes, personajes heridos, devastados, abrumados, me salen mejor que a otros. Me gustan más, los entiendo más, me llenan más esas imágenes, que otra opción".

Insistió que las temáticas que aborda no es que sean "sociológicamente válidas, ni políticamente importantes, lo hago porque es lo que me gusta, más allá no hay otra aspiración que hacer lo que llenan los ojos y la mejor película posible".

Interrogado sobre directores como Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón, aclaró que ellos "filman fuera de México", aunque reconoció que es "meritorio y admirable" haber llegado donde han llegado.

Agregó que entre los directores que filman en México, como Carlos Reygadas y Amat Escalante, así como una docena más, hay "algunos muy buenos y otros no", aunque aclaró que "no por ser joven o debutante uno es mejor que otro". Algunos de ellos van a llevar la estafeta del cine nacional, estimó.

Ripstein recomendó a los que "aspiran a ser realizadores" a que lo piensen mucho porque es una carrera "dura, difícil, humillante y compleja", porque no es fácil que "el proyecto que tienes en tu corazón le guste a una persona para que te la financie".

"Los que tengan la vocación sabrán que correrán una carrera de obstáculos casi insuperables, hay que hacerlo con el corazón por delante, con los ojos abiertos y también cerrados, porque estos ven para otro lado y, como decía Alejandro Magno "persistir sin esperanza".

Los nuevos realizadores deben seguir adelante no importa qué y hacer lo que tienen en el corazón, sugirió el también director de "El lugar sin límites".

De su colaboración con su esposa y guionista Paz Alicia Garcíadiego, señaló que ambos tienen gustos semejantes sobre "qué queremos contar y cómo", mientras que cuando tienen "diferencias ocasionales" las resuelven discutiendo.

Ripstein se definió como un "sufriente profesional", porque "tengo un trabajo y una vida difícil", pero "eso es lo que me gusta, es lo que escogí".

Se asumió "supersticioso" al no compartir su próximo proyecto cinematográfico: "Como cuesta tanto hacer una película, tiene uno que hacer cábalas y exorcismos para sacarla adelante".

Respecto a la crítica cinematográfica, fue tajante al responder que no es un director abierto a las críticas.

"No, en absoluto, a nadie le gusta que le tiren pelotas en la cabeza, ni leo las malas ni las buenas críticas, me quedo en un limbo de la inocencia. No estoy dispuesto ni abierto a recibir las maldiciones y el disgusto de otros.

Durante su estancia en Toronto, Ripstein y Garcíadiego participarán en un evento organizado por el consulado general de México en y por el Instituto Mexicano de Cinematografía donde se proyectará la película "El evangelio de las maravillas".

Después de esta proyección mañana en el campus Glendon College de la Universidad de York, al norte de Toronto, la pareja encabezará la charla "En conversación con Arturo Ripstein y Paz Alicia Garcíadiego", la cual será conducida por el doctor en Literatura, el mexicano Alejandro Zamora, catedrático de dicha institución.