Predios privados contribuyen a la conservación ambiental

Cerca de un millón de hectáreas de terrenos privados en el país, son considerados como "Áreas Dedicadas Voluntariamente a la Conservación" (ADVC), debido a la decisión de sus dueños de cuidar por sí mismos la naturaleza.

De ellas, 377 mil 772 tienen certificados oficiales otorgados por la Secretaría del Medio Ambiente y, al menos, 612 mil 300 están específicamente identificadas en mapas, aunque esta cifra podría elevarse hasta un millón 400 mil hectáreas.

Juan Bezaury Creel, representante en México de la organización ambientalista "The Nature Conservancy" (TNC), informó lo anterior durante el "Primer seminario sobre cambio climático y conservación de bosques", donde destacó estos esfuerzos privados.

Explicó que más allá de los esfuerzos de conservación que realizan la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas; la Comisión Nacional Forestal y otras instancias gubernamentales, muchos mexicanos han encontrado atractivo dedicar su propiedad a conservar.

Tan es así, que actualmente, hay 503 predios en 18 estados de la República (por ejemplo Oaxaca, San Luis Potosí, Puebla y Tamaulipas), con superficies promedio de 751 hectáreas cada uno, donde la autoridad ha certificado que se realiza adecuadamente la conservación.

Por otro lado, hay registro específico por "mapeo" de otros 407 predios privados, en 21 estados con una extensión promedio de mil 504 hectáreas por predio, donde también se realiza conservación, aunque no han pedido el certificado correspondiente.

Esto significa, explicó Bezaury Creel, que mucha gente encuentra útil o provechoso realizar acciones de conservación, más allá de los esfuerzos de las autoridades.

La única diferencia entre certificarse o no, es que las ADVC certificadas, reciben el estatus jurídico de "Bienes privados de interés público" y por lo tanto es mucho más difícil que se construya en su superficie alguna infraestructura pública o que se expropien.

Pero el esquema también ha sido utilizado por entidades públicas, como Pemex, que tiene certificados dos predios de selva en Quintana Roo y algunos municipios del país.

Lo interesante de este esquema, es que más allá de las políticas públicas de conservación, es claro para muchos propietarios privados (al menos 910, aunque podrían ser más), que conservar el entorno es útil y representa ventajas en diversos terrenos.