Clavadistas de altura aquellos retirados de saltos olímpicos: Paredes

Aquella gorra gris cubre su rebelde cabello que se agita cuando se lanza desde una plataforma de 27 metros en busca de romper el espejo que lo espera a una velocidad de 80 kilómetros por hora, su cuerpo se tensa y gira sobre su propio eje para hacer el más excelso clavado.

Es el mexicano Jonathan Paredes, quien se ha convertido en el mejor clavadista de altura y que ha pasado a la historia por tener dos medallas consecutivas en los Campeonatos Mundiales de Natación.

Paredes obtuvo un bronce en Barcelona 2013 cuando los saltos de altura ingresaron al programa de la justa, mientras que en Kazán 2015 logró la plata.

En la cita rusa supo que estar en el podio, es "algo gratificante y que me hace sentir orgulloso de estar con los grandes como el inglés Gary Hunt o el colombiano Orlando Duque".

Aunque para Jonathan Paredes saltar desde una altura de 27 metros no representa un obstáculo, dice no tener miedo de poner en riesgo su vida en cada salto, porque desde los 16 años siempre estuvo a expensas de lo que sucediera en los "shows" en los parques de diversiones, donde en cada salto ponía en juego su vida.

"La verdad no tengo miedo, es algo que siempre hemos hecho, si es un riesgo, pero para eso nos entrenamos", sentenció.

Su voz es firme cuando habla de lo que ha hecho en estos años en el mundo de los clavados y se acentúa al hablar de los resultados cuando nadie creía en él. Con sus manos trata de explicar los motivos por los cuales decidió integrarse a los saltos extremos.

"Cuando me dijeron que iba a estar en un Mundial, no imaginé la magnitud. Decía que iba a estar a lado de Michel Phelps o con cver al equipo ruso de nado sincronizado, pero jamás pensé que yo iba a ser una de las figuras de ese evento", contó.

Recordó que en "En Barcelona fue algo muy raro, porque al estar con las grandes figuras de la natación, nosotros, los de clavados de altura, éramos la atracción. Éramos como los payasos de ese Mundial, fue una sensación rara, pero a la vez buena que guardaré con mucho cariño".

Pero no todo queda ahí, Jonathan Paredes recuerda que a dos años de distancia de Barcelona, donde fueron vistos como "bichos raros", en Kazán, ya tenían a unas 200 personas en la sesión de entrenamiento.

"Dejamos de ser los payasos, ya eremos los atletas de clavados de altura, ya eran comentarios muy positivos en relación a Barcelona", sostuvo.

A sus 26 años de edad, el competidor mexicano admira al colombiano Orlando Duque, monarca mundial y uno de los iconos de los saltos de acantilados y aseguró que "es como mi hermano, existe algo más allá de rivalidad en la plataforma".

Para el capitalino ser competidor de "acantilado" no es otra cosa más que ser un clavadista.

"No somos deportistas de otro nivel, más que eso creo que somos diferentes, somos los retirados del deporte olímpico, somos los que decidimos hacer shows de clavados en parques de diversiones, somos los que decidimos no soñar más con Juegos Olímpicos".

Pero acepta que este último concepto es una gran contradicción, porque parece que el sueño olímpico puede volver a surgir, "ahora somos lo que estamos soñando con Juegos Olímpicos, es una contradicción grande que al final hicimos ver a la gente que somos atletas de alto nivel".

Esto porque el hecho de que los saltos de altura sean parte del programa de los Campeonatos Mundiales de Natación, la FINA busca que para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 puedan hacer su debut.