Analizan erotismo de " La diosa arrodillada" en la Cineteca

Con estrategias publicitarias morbosas que lo mismo motivaron al público a acudir a las salas de cine que a levantar críticas contra los actores y la temática que abordaba, la película " La diosa arrodillada" (1947), de Roberto Gavaldón, consiguió permanecer en exhibición nueve semanas, comentó la investigadora Julia Tuñón.

Al ofrecer la charla "Cuerpo y erotismo en la diosa arrodillada", como parte del ciclo "Miradas al Cine Mexicano", Tuñón enfatizó que este éxito taquillero fue resultado de su publicidad, la cual estaba asociada a la sensualidad de la película.

"En un primer momento Rosario Granados sería quien protagonizaría el filme, sin embargo, María Félix era la actriz de súper moda y la estrella por antonomasia, de ahí que José Revueltas, el gran luchador de izquierda, modificó el argumento", compartió ante la audiencia de la Sala 4 "Arcady Boytler" de la Cineteca Nacional.

A decir de la historiadora, Revueltas adapta el guión del relato de Ladislas Fodor para que el temperamento de la Doña, quien ya tenía muy estereotipado su papel de devoradora de hombres y mujer brava y que no se deja, concordara con el de la protagonista "Raquel Serrano", una altiva modelo.

"El costo de la película fue de un millón de pesos, una suma bastante costosa, y se exhibe simultáneamente en tres cines durante nueve semanas. Un récord en esos años (...) incluso el estreno de ´Los tres gracias´, protagonizada por Pedro Infante, el ícono del cine mexicano, duró menos en exhibición", indicó.

Tras leer algunas notas de prensa sobre la polémica que desató la película de Gavaldón, una autoría de Efraín Huerta y otra de Ramón Pérez Díaz, Tuñón detalló las tres secuencias que en algunos casos calificaron como pornográficas:

"La primera escena se da en el aeropuerto de Guadalajara, donde María Félix (Raquel Serrano) está esperando a Arturo de Córdova (Antonio Ituarte) y al verse se dan un beso (...) Mientras que en la siguiente secuencia se observa a la actriz recostada en un sillón de un departamento, con música de fondo, humo de cigarrillo y copas de vino, y luego de nuevo se aprecian a los dos en el aeropuerto, pero ahora despidiéndose".

Añadió que sólo se trató de besos y frases elegantes como "algún día seremos muy felices y nuestro amor será para siempre". Sin embargo, esos besos fueron los que causaron escándalo, pues estaban inaugurando un tipo de gesto de amor, algo que hoy en día nos resulta de gran naturalidad.

La experta señaló que ese beso o besos fueron un escándalo total, toda vez que rompía con lo permitido en esos momentos.

"La Liga de la decencia, por ejemplo, la clasifico como C-D, lo que significaba que estaba prohibida y condenada por la moral cristiana, no obstante, este discurso era como un acicate para que más público se acercara a verla", mencionó.

Aunado a lo anterior, dijo Tuñón, "la crítica la pone bastante mal, pues reprochan la actuación de María Félix porque es muy rígida, tiesa y repetitiva, así como a la trama y a lo exagerado de la actuación".

La cinta, que navega entre el melodrama y el film noir respondía a los modos de hacer cine de estos tiempos, pero orquestando además una encarnación del deseo erótico, insólita en el cine mexicano clásico.

"Este gesto del amor, un beso, rompió el modo de expresar ese sentimiento que por ese entonces era algo privado y que se contraponía con muchos de los usos y costumbres", refirió.

Tras entablar una charla con el público, Julia Tuñón invitó a los presentes a que apreciarán esta cinta, hoy en día clasificada como A, y que analizarán la gestualidad y las expresiones de amor presentes en el filme de Gavaldón.