Arranca en Cancún reunión internacional sobre comercio de armas

Países considerados en el grupo de principales productores de armas, sin la participación oficial de representantes de Israel y Rusia, desarrollaron hoy aquí los primeros encuentros de la Primera Conferencia de los Estados Partes (1CEP) del Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA).

La reunión se realizó en el complejo Moon Palace y de acuerdo con documentos que se entregan en la zona de recepción y registro, el objetivo de los trabajos es regular el comercio de armas a través de su reporte de exportaciones e importaciones entre los países parte.

El embajador Jorge Lomónaco, representante permanente de México ante Naciones Unidas en Ginebra y presidente del proceso preparatorio de la conferencia, dijo que también se busca el cruce de información para ubicar focos rojos en su venta ilegal.

En entrevista que ofreció unas horas antes de que se inauguren oficialmente los trabajos, el diplomático indicó que a través de ese mecanismo se podrán prevenir potenciales violaciones a los derechos humanos.

Continuó que se prohibiría su venta cuando los estados exportadores tuvieran la sospecha de que se utilizarían para cometer crímenes contra lesa humanidad.

Entre los retos de la conferencia está lograr que países firmantes como Estado Unidos ratifique su participación, además de incorporar a otros que no han ni firmado su adhesión, como China, indicó.

"La idea es que un futuro cercano a los países les resulte más benéfico formar parte del tratado que mantenerse ajenos", planteó.

De acuerdo con el programa del encuentro, entre las actividades que se plantean los cuatro días que durará está lograr todos los acuerdos de la agenda.

Se busca contar con un reglamento financiero que permita regir la manera en que todos los estados y gobiernos participantes contribuyan a la manutención del régimen, elegir secretaría, designar a un jefe del secretariado y determinar la sede del próximo encuentro porque a partir de Cancún los encuentros serán anuales.

Lomónaco aclaró que "el tratado no pretende disminuir ni incrementar el número de armas, sino más bien, transparentar su uso, pues todos los estados firmantes adquieren obligaciones al ratificar su firma y tendrán de plazo hasta el próximo año para dar un informe detallado sobre las armas con que cuentan".

Por separado, Ana Mc Donald, representante de la coalición Control de Armas, opinó que "lo importante no es el tratado por sí mismo, sino las decisiones que se tomarán durante los próximos días para llevarlo a la práctica".

El representante de Amnistía Internacional, Oliver Spraguce, refirió que llevan trabajando 20 años para "salvar vidas, que no haya más secretos, no se tomen decisiones a puertas cerradas y que las voces de sociedad civil y legisladores sean tomadas en cuenta".

Al encuentro asisten 121 países, de esos 68 son parte, 41 signatarios, pero no han ratificado, como es el caso de Estados Unidos, 12 son observadores, los cuales ni firmaron ni ratificaron como es el caso de China, así como 70 organizaciones no gubernamentales, incluidas 12 de la industria.

Además, se cuenta con la asistencia de 223 delegados de los países parte, 112 de los signatarios, 25 observadores y 99 representantes de la sociedad civil.