Primer ministro libanés amenaza con dimitir tras protestas

El primer ministro de Líbano, Talam Salam, amenazó hoy con renunciar al cargo ante la incapacidad del gobierno de unidad para resolver una crisis sobre la recogida de basura, que ha originado dos días de protestas con un saldo de 75 heridos hasta ahora.

Salam manifestó que está dispuesto a entablar negociaciones con los manifestantes y advirtió que los agentes de seguridad que usen la fuerza contra los inconformes rendirán cuentas por sus actos, ya que la Constitución protege el derecho de manifestación.

El jefe del gobierno libanés amenazó con presentar su dimisión si el gobierno no supera inmediatamente sus diferencias, comienza a trabajar a favor del pueblo y no resuelve la crisis sobre la eliminación de basura.

La crisis de basura comenzó el pasado 17 de julio con el cierre del vertedero de Naamé y el fin del contrato con la sociedad Sukleen, encargada de recoger la basura, y desde entonces existen divisiones en torno a la compañía que debe realizar esa tarea.

"He advertido a todos de que soy capaz de presentar mi dimisión, porque esta situación es insoportable y siempre me he contenido por respeto a la voluntad del pueblo, pero mi paciencia es limitada y está vinculada a la vuestra: Líbano está yendo marcha atrás", dijo Salam.

Salam también criticó la actual parálisis del gobierno, debido a las divergencias entre las fuerzas políticas, lo que impide tomar decisiones sobre el asunto de la basura o de los cortes de electricidad, según la cadena Al Yazira.

La presidencia se encuentra vacante desde mayo de 2014, cuando terminó el mandato de Michel Suleiman, mientras el Parlamento elegido en 2009 ha prorrogado su mandato y aplazado las elecciones hasta 2017 a causa de la inestabilidad que atraviesa el país.

"Si el gobierno es incapaz de tratar los temas que preocupan a los ciudadanos, ¿para qué sirve?", se preguntó el primer ministro, quien aseguró que no vacilará en dimitir si la situación sigue igual.

La amenaza de Salam de dimitir se produjo este domingo, un día después de que la policía utilizó gases lacrimógenos, balas de goma y cañones de agua para dispersar a miles de manifestantes que protestaban en el centro de Beirut, causando al menos 75 heridos.

Salam pidió paciencia a los manifestantes, pero éstos volvieron este domingo por segundo día consecutivo a las calles y corearon lemas contra las autoridades y llamaron a la "revolución".

Las marchas han sido convocadas por la campaña "Apestan", que pide la dimisión de las autoridades por no solucionar los problemas de la basura y de los cortes de electricidad, ni mejorar las infraestructuras y el sistema sanitario.