Para Eduardo Salinas, ser bombero es un sueno desde la infancia

Vestirse en menos de un minuto, abordar las unidades de ataque rápido y salir a atender el llamado de emergencia, es tan sólo uno de los retos que diariamente enfrentan los bomberos de Reynosa, quienes siempre están dispuestos a prestar la ayuda sin importar los peligros.

El bombero Eduardo Salinas Sánchez, de 21 años de edad, refiere que su trabajo no se limita a extinguir incendios.

"Hay que entrarle a todo, al rescate de personas o animales atrapados, al recate de cuerpos de las aguas del río Bravo o canales, extraer vehículos que caen a los cuerpos acuáticos, combatir panales de abejas, entre otras muchas funciones que desempeñamos", señalò.

Comentó que a pesar de las carencias de equipo, los bomberos de Reynosa tienen "ganas y pasión" por su profesión, pues dijo que basta sabe nadar para "entrarle" al rescate de cuerpos o vehículos que caen a las aguas del río Bravo o canales de esta localidad.

"La verdad no tenemos equipo de buceo, aquí todos sabemos nadar y si es necesario bajar al río o al canal por algún cuerpo o vehículo, cualquiera de nosotros le entramos, ahora sí que a puro pulmón", dijo en entrevista en el marco del Día del Bombero.

Mencionó a Notimex que para él es un orgullo portar el uniforme de bombero y el equipo que lo conforma, pues es una profesión con la que soñó desde que era niño.

Eduardo, quien ahora se desempeña como pitonero, recordó que una vez que fue aceptado como bombero, se sometió a un entrenamiento básico, que incluyo teoría y práctica.

"Me siento muy contento y satisfecho cuando me coloco el casco, las botas, chaquetón, pantalón, mascarilla y equipo de aire, que se convierte en nuestros pulmones al momento de combatir un incendio y salir corriendo para subirnos al Hulk, el camión de ataque rápido que nos lleva hasta la contingencia", apuntó.

Explicó que las altas temperaturas que permanecen la mayor parte del año en esta localidad, aunado al peso del equipo personal, que oscila en unos 20 kilos y la exposición al fuego de manera directa propicia desgaste físico y en ocasiones algunas quemaduras en manos y orejas.

"En incendios muy grandes sufrimos mucho desgaste físico e incluso mental, pues las altas temperaturas ambientales junto a la temperatura que propicia un incendio, que puede llegar hasta los 800 grados centígrados o más y nos deja agotados, deshidratados y en ocasiones con algunas quemaduras", añadió.

El joven bombero exhortó a la comunidad a extremar precauciones en sus domicilios, a mantener sustancias peligrosas aisladas, a evitar prender fuego a basura o terrenos baldíos, verificar las instalaciones eléctricas y de ser posible contar con un extinguidor para atender conatos de incendios.

"Me siento muy contento de poder hacer realidad uno de mis grandes sueños, no me arrepiento de dedicar mi vida a ayudar a la gente, pues me doy por bien servido cuando nos agradecen y reconocen la labor que hacemos todos los días y más aún cuando se conmemora el día del Bombero, pues mucha gente nos felicita e incluso nos aplaude cuando nos ve", finalizó.