Mujer michoacana elabora tortillas bicolores en Encuentro de Cocina

Bajita, morena, ataviada con su vestimenta tradicional purépecha, su cabello negro y tensado, Juana Bravo Lázaro presume las tortillas que elabora, que son bicolores, en el Encuentro Nacional de Cocina Tradicional.

Es una mujer indígena, una de las ocho maestras cocineras del estado de Michoacán, y que ha viajado por Europa, África, Estados Unidos y gran parte del país.

Convive con desenvoltura con funcionarios y mandatarios, se siente orgullosa de lo que es y de lo que sabe.

Conoce los alcances de su extraordinario sazón y anhela tener un "local más grande" para vender comida en su natal Angahuan o por qué no, abrir una escuela para dar clases de cocina.

A sus 56 años, las posibilidades de Juana son infinitas y como ella misma dice: "Mis tortillas bicolores no sólo son mi carta de presentación, sino mi pasaporte y visa para cualquier lugar".

Las tortillas de la mujer son únicas, ya que las hace con maíz orgánico blanco y azul; el nixtamal tiene el punto exacto de cocción y cal; la masa es molida en metate, y lo más importante, las tortillas son hechas a mano y cocidas en comal de barro.

Son ideales para comerse solas, pero si las usas para acompañar la atápakua (una especie de mole) y el churipo (caldo con chile y carne de res), que son otras de las especialidades de doña Juana, eso ya se convirtió en un manjar.

Juanita Bravo llevó sus tortillas a Nairobi y a París, cuando la UNESCO catalogo las cocina tradicional de México como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad en el 2010.

Fue protagonista del momento no sólo por su presencia sino por su aporte, porque platillos que ella prepara fueron los que hicieron a México merecedor de ese reconocimiento.

Esta consciente de eso, de la importancia que tiene? "Pues .... sí, dice con gran sonrisa, mientras supervisa los preparados de sus platillos en el Encuentro Nacional de Cocina Tradicional, que se lleva a cabo en Morelia.