Querétaro, del ecoturismo a la cultura en una visita

Aún no se acaba el periodo vacacional de verano, y el estado de Querétaro tiene lugares imperdibles para disfrutar en compañía de amigos o familia, y que sin duda alguna fomentan el ecoturismo, el deporte de aventura y la cultura.

Una edificación que es un "must" en la visita a la ciudad del Bajío es el acueducto, símbolo emblemático que data de 1738, el cual tiene una altura máxima de 28.42 metros y que consta de 74 arcos de medio punto.

La monumental construcción se ha convertido en un gran atractivo turístico y diariamente cientos de personas lo visitan y gustan de fotografiarse junto a él.

Las bodegas de Cote, en el municipio de Ezequiel Montes, es un centro que permite conocer más de cerca la producción de vinos, cuenta con un restaurante con platillos exquisitos y el buen gusto por las etiquetas enológicas queretanas, mismas que pueden ser adquiridas en el establecimiento.

Un campamento ecoturístico puede ser una buena forma de pasar el fin de semana, y el Bosque de las Hojas, en Cadereyta de Montes, permite realizarlo pues ofrece hermosas cabañas en un bosque de coníferas que sin duda evoca a la relajación y al contacto con la naturaleza.

Otro espacio en esa misma localidad es la Hacienda de Tovares, un espacio para eventos sociales que también ofrece actividades para toda la familia, entre ellas el ciclismo, granja, yoga y kayak, además de disfrutar un recorrido por todo el lugar en caballo o carruaje.

La Quinta Schmoll es otro destino del municipio, y tiene uno de los invernaderos más grandes en Latinoamérica con más de cuatro mil especies de cactáceas y suculentas.

Cerca de la ciudad capital se ubica el Rancho Santa Marina, donde se puede degustar una gran variedad de quesos orgánicos de oveja, además de que se puede observar el artesanal proceso de cuajado.

De acuerdo con la Secretaría de Turismo de la entidad, otro punto importante a visitar es Bucareli Extremo, el nuevo parque de altura en la Sierra Gorda, el cual ofrece ocho kilómetros entre sus nueve tirolesas, acompañadas de una espectacular vista del municipio de Pinal de Amoles.

Con 600 metros de diámetro y 410 de caída libre, el Sótano del Barro es otro imperdible del lugar debido a que es considerado uno de los abismos más profundos de la tierra, y es además casa de la guacamaya verde.

En tanto, el Museo de Arte de la misma localidad está catalogado como uno de los 10 recintos de muestras y exposiciones más importantes de la República mexicana, y cerca de ahí, la Plaza de Armas ofrece un espacio rodeado de edificios virreinales del siglo XVIII, famoso por ser testigo del inicio de la lucha de Independencia.

Vigilado desde el cerro de los Naturales, en el municipio de San Juan del Río, el Museo de la Muerte es un tétrico lugar en el que se pueden conocer las mejores leyendas que merodean la zona, pues se ubica en el viejo cementerio de la Santa Veracruz, y que alojo al panteón municipal hasta el siglo XIX.

A 59 kilómetros de la ciudad de Querétaro se erige la imponente Peña de Bernal, una formación rocosa de aproximadamente 300 metros de altura.

Ese monolito enclavado en la Sierra Gorda queretana es considerado como el tercero más grande del mundo, razón para visitarlo, debido a que en su superficie se extienden rinconadas, acantilados y peñascos que invitan a ser explorados.