Aserradero en Puebla, de negocio familiar a empresa pujante

Después de 18 años de vida, la familia Cravioto Rivas logró concretar el sueño de modernizar su fuente de ingreso, el aserradero que inició hace 18 años empleando a cuatro personas y que hoy suma ya 55 empleos directos.

José Alfredo Cravioto Rivas, gerente general de Tarimas y Empaques Cravioto SA de CV, explicó que este aserradero al día de hoy genera 35 empleos indirectos, con más del 70 por ciento de permanencia en la empresa, y 400 indirectos con los ejidos que trabaja de manera constante.

La modernización del aserradero se hizo realidad gracias al apoyo de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), a través del programa Pronafor, el cual por primera vez destina recursos a la iniciativa privada.

En entrevista con Notimex, recordó que iniciaron como una armadora de tarimas que sólo llegaban a los mercados del municipio, pero poco a poco fue creciendo y a través de los apoyos federales ahora es posible colocar su producción no sólo en el estado de Puebla, sino en entidades como Estado de México, Hidalgo, Tlaxcala, Jalisco, San Luis Potosí, Tamaulipas y el Distrito Federal.

"La materia prima -dijo- principalmente troncos de pino viene de los ejidos de la región y con ello producimos tablas y tarimas de diversos tamaños, pero también aprovechamos para hacer un poco de muebles, empaques y conglomerados".

Actualmente producen 30 mil tarimas mensuales, y la idea es duplicar la producción. Además, con la ayuda del gobierno federal, para la adquisición de maquinaria, podrán pasar a una producción de 175 pies por metro cúbico a 195.

Con recursos del Programa Nacional Forestal (Pronafor), cuya inversión fue de 2 millones 500 mil, la familia Cravioto Rivas logró abandonar las viejas herramientas del aserradero y hacerse de una sierra cinta vertical doble WM TVS.

Asimismo, una sierra cinta vertical sencilla, una reaserradora HR 1000 de tres cabezas, desorilladora, mesa y plataforma de alimentación de trozos, plataforma de transferencia, sistemas de marcación láser, instalación eléctrica, y una estufa de secado modelo Murlem con capacidad de 1 mil tarimas.

"Queremos ser una empresa cien por ciento comprometida con el medio ambiente, y gracias al apoyo de la Conafor ya contamos con nueva tecnología.

"Además, nos permitieron contar ya con una cisterna 86 mil litros de agua de captación de agua de lluvia, el secado con biomasa, e iniciamos con los proyectos de meter energía solar para el alumbrado de la industria en primera instancia", precisó Cravioto Rivas.

Y es que esta empresa, en su proceso de expansión, ya firmó convenio con ejidatarios de la región para que las sociedades comunales le entreguen la materia prima, con sus debidos comprobantes de certificación, e inició la plantación de 25 hectáreas, y está en puerta 10 más, pues su filosofía ya no es la de antes, pues ahora sabe que al cortar un árbol se siembran tres.

De acuerdo con la gerencia en Puebla de la Conafor, existen 780 industrias madereras vigentes en el padrón del estado, con una capacidad real de transformación promedio de 9 metros cúbicos por turno de ocho horas.

Por su parte, Humberto Aguilar Viveros, gerente de la Conafor en Puebla, precisó que la región de Chignahuapan-Zacatlán, la cual involucra siete municipios, concentra el 70 por ciento de la industria maderera. donde se tienen ubicadas 118 que en suma generan una capacidad real de transformación de 350 mil metros cúbicos.

La inversión que destina la Conafor para proyectos relacionados con actividades productivas a nivel nacional es alrededor de mil 60 millones de pesos para 2015, de los cuales poco más de 79 millones de pesos son para ejercer en el estado de Puebla.