Sazona Francisco su papado con "sabor" latinoamericano

En los primeros meses de su pontificado, el Papa Francisco impuso un "sabor latinoamericano" a su papado manifestado en su cercanía con la gente, en especial con los más necesitados.

Los detalles de Jorge Mario Bergoglio y la naturalidad con la cual los realiza, le han generado una enorme fama, no sólo en Roma y en Italia, sino también a nivel internacional, en momentos en que la Iglesia católica se enfrenta a significativos desafíos.

"En México estamos muy contentos porque sentimos al Papa muy nuestro, hemos comentado en la última reunión del Consejo Episcopal Latinoamericano en Panamá que los obispos vemos en Francisco características que nos asemejan", dijo Eugenio Lira Rugarcía.

En entrevista con Notimex, el obispo auxiliar de Puebla y secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Eugenio Lira Rugarcía, indicó que la actitud de Francisco muestra hacia dónde deben ir los pastores católicos.

"Los obispos de América Latina procuramos estar cercanos a la gente, visitamos las parroquias, nos detenemos a abrazar a las personas y lo que hace el Papa es un reflejo de lo que hacía como arzobispo. Por eso sentimos esa identificación", añadió.

Desde el punto de vista doctrinal la elección de Francisco no ha significado una ruptura con sus predecesores, Juan Pablo II (Karol Wojtyla) y Benedicto XVI (Joseph Ratzinger).

Las principales diferencias entre Bergoglio y Ratzinger están relacionadas tanto con la cultura como con la experiencia pastoral de cada uno de ellos.

Mientras el pontífice argentino proviene de una cultura latina, abierta y más proclive a la expansividad, Ratzinger es el ejemplo más claro de la idiosincracia bávara, más sobria y recatada.

Por eso la principal dificultad que encontró Benedicto XVI, sobre todo al inicio de su papado, fue el romper con su carácter tímido y concederse a las multitudes. Finalmente y después de mucha abnegación lo logró.

Pero su discurso nunca dejó de ser intelectual, académico, profundo, características que no siempre emocionaron a las multitudes.

En cambio, Francisco es mucho más práctico, pronuncia mensajes cortos y centra sus reflexiones en dos o tres ideas fuertes, eso permite que su mensaje sea capturado de forma más sencilla por los medios de comunicación.

Amable en el trato humano y siempre atento a sus interlocutores, Ratzinger prefirió mantener una vida sencilla y metódica, eso lo llevó a recortar muchos de los encuentros que con Juan Pablo II eran comunes.

Por ejemplo mientras Wojtyla tenía invitados a su misa diaria en la capilla del apartamento papal, su sucesor cortó esa costumbre. Francisco no sólo la restableció, sino que incluso permitió una difusión pública de sus homilías.

Benedicto XVI prefería comer solo o acompañado por la "familia pontificia", los responsables de su atención doméstica. Juan Pablo II tenía casi siempre invitados en su mesa e incluso aprovechaba esos momentos para solucionar problemas de trabajo.

En cambio, Francisco toma sus alimentos en un comedor común en la Casa de Santa Marta, la residencia vaticana que eligió como morada. Esta es otra de las diferencias entre él y sus antecesores.

Francisco decidió no ocupar el apartamento pontificio, una serie de habitaciones ubicadas en el último piso del Palacio Apostólico del Vaticano.

Prefirió residir en la rústica suite 201 de Santa Marta, el hotel donde se hospedaron los cardenales antes y durante el pasado cónclave.

Cada día, tras el desayuno, se traslada al apartamento oficial donde sostiene sus reuniones de trabajo y concede audiencias oficiales. A la hora de la comida regresa a Santa Marta donde labora por la tarde.

A estas acciones, se suman otras innovaciones introducidas por Francisco.

Tras su elección y en todos sus movimientos ha rechazado utilizar el vehículo más costoso del parque automotor vaticano y ha preferido el más sencillo.

También decidió compartir el autobús con el resto de los cardenales, ha mantenido sus zapatos negros gastados que trajo desde Buenos Aires, pasó a pagar la cuenta en la residencia que ocupó antes del cónclave y todavía no contrata personal doméstico especial.