El Califa cumple 61 años como "El Palacio del Baile en México"

Detrás de una cortina de tela, se escucha el compás de las notas de la orquesta en turno que hace una atenta invitación a transeúntes y automovilistas para ingresar a uno de los lugares de mayor tradición en México, el California Dancing Club.

Se encuentra ubicado sobre la Calzada de Tlalpan, entre las estaciones del metro Portales y Nativitas de la Ciudad de México. Al ingresar es como realizar un viaje al pasado, pues desde hace 61 años poco ha cambiado en su interior.

La pista conserva la misma loseta de cuando el legendario lugar abrió sus puertas el 11 de abril de 1954, y las paredes, aquellas que encierran infinidad de historias y anécdotas, siguen siendo las mismas, sólo se ha refrescado su pintura.

Con boleto en mano, sonrisa cautivadora, mirada desafiante, atuendo elegante o casual, y sobre todo, impregnados de loción, los caballeros ingresan al gran salón dispuestos a danzar con toda la energía posible.

Ellas, por su parte, llegan en grupo y directo a apartar una mesa. Otras suben al baño para retocar su maquillaje y acomodar su peinado. Sacan de su bolso los zapatos de tacón, ajustan su falda y bajan a sentarse en espera de que las inviten a bailar una y otra pieza sin parar.

Es el México mágico y urbano que no detiene su andar, sus pasos de baile. No importa que sea domingo y la música se escuche hasta las 02:00 horas del día siguiente en que haya que ir a trabajar.

"Lo importante es cargar baterías y hasta que el cuerpo aguante para arrancar la semana con alegría, entusiasmo y vitalidad", dice Luis Flores, quien suma 35 años viniendo a bailar.

Y así, en la atmósfera se respira nostalgia por una gran época, se respira alegría, pasión, se vive la vida en el California Dancing Club que celebra 61 años de existencia.

"Me casé con el California y le he entregado mi vida, mi carrera, mi todo. Yo quiero que perdure este lugar porque cuando la gente viene se divierte mucho, salen felices y más enamorados que nunca, lo cual me agrada muchísimo porque esa es nuestra misión", expresó a Notimex Mariana de la Cruz, propietaria del recinto.

Ramón César González y su esposa, Guillermina Escoto, fueron los fundadores de este deportivo de baile que antes era conocido como El Califa. Hoy, Mariana de la Cruz, quien se dedicaba a la canción vernácula, es quien desde hace 42 años se encarga de mantenerlo vivo.

Ella se casó con Guillermo César, hijo de los propietarios y quien a su muerte se lo heredó.

El California Dancing Club es uno de los pocos lugares que existen en su tipo, dice, por eso hay que conservarlo, porque a él asiste gente de todas las edades, así como generaciones de familias.

"Hay señores que lo visitan desde hace 40 años, incluso, aquí hemos celebrado bodas y luego esos novios vienen con sus hijos, quienes ahora no dejan de bailar. Hemos visto a la abuelita con sus nietos a quienes les enseña a bailar el danzón".

Ritmos como salsa, cumbia, paso doble, cha cha chá, mambo, fox-trot, tango, swing, twist, danzón y rock and roll dominan la pista del "Palacio de baile en México" que abre sus puertas de viernes a lunes con boletos de diferentes precios, según el día y las agrupaciones que se presenten.

"Los mejores grupos y orquestas han estado aquí", dice Mariana de la Cruz, quien con orgullo presume que no existe la venta de bebidas alcohólicas, sólo hay refresco y el vasito cuesta cinco pesos más siete pesos, si lo prefiere, de la bolsita de frituras para acompañar.

"Aquí, la gente baila la música que le gusta y en sus cinco sentidos, pues no se vende alcohol", aseveró Mariana, quien recuerda las visitas los ex presidentes de México, Adolfo López Mateos, Miguel de la Madrid y Ernesto Zedillo, y del entonces candidato a la presidencia, Luis Donaldo Colosio.

"El California tiene muchas leyendas, no acabaríamos de contarlas todas. Los ex presidentes venían a escuchar la música y a veces yo ni me daba cuenta porque siempre ando de arriba para abajo correteando a los empleados. Pero un día vi que venía un grupo de señores bien vestidos y caminando como soldaditos.

"De pronto, observo que un señor no paga boleto y se mete con todos los que lo acompañaban. Yo estaba de frente y me dije: 'esta cara la he visto en alguna parte', pero como andaba en mi rollo no capté.

Cuando regresé, vi que se encontraba hasta el fondo del salón y exclamé: '¡madre santísima, es el Presidente!".

Se trataba de Miguel de la Madrid (1982-1988), quien le expresó sus más sinceras felicitaciones. "Esto es del pueblo, consérvelo y gracias por tenerlo", le comentó el entonces mandatario de México, y ella no sabía ni qué responder ante tal honor.

Desde 1981 se entrega el premio "Califa de Oro". Ocurrió tras la filmación, en sus instalaciones, de la película "California Dancing Club", dirigida por José Juan Munguía y en la que actuaron Roberto Guzmán, Rossy Mendoza, Frank Moro y Norma Lazareno, entre otros. Su tiempo de cartelera fue de 28 semanas consecutivas.

"No se lucra con el premio porque éste lo otorga el público, ellos son los que votan y entregan el papelito con los nombres de quienes desean ver aquí. Así, por la pista del lugar han desfilado famosos como Verónica Castro, Adalberto Martínez "Resortes", Julio Alemán, Ignacio López Tarso, William Levy.

"Casi todos han venido, no quisiera decir más nombres porque casi todos han estado aquí, hasta los más galanes de México", destacó Mariana, quien heredó el lugar y desearía que el día que ella no pueda estar más al frente, su hija Rosina lo mantenga abierto hasta que el público siga teniendo motivos para bailar.

"El lugar, cuya capacidad es para seis mil personas, se encuentra en buenas condiciones, tratamos de estar vigentes y a la vanguardia de todo aunque ya no se llene como antes, pues han surgido otros espacios aunque no tan tradicionales como este.

"Hoy en día, ya no se llena, antes era muchísima la gente que venía. Cuando se presentaron Los Caminantes, el tráfico de la calzada de Tlalpan se paró de lado a lado y también el Metro. Tuvo que venir la policía montada a organizar la situación porque era patético.

"Hasta principios de los 80 el California Dancing Club lucía a su máxima capacidad, pero después del temblor de 1985, la gente dejó de venir tanto. Hoy invitamos a todos a venir porque bailar les hace bien a su salud, a su mente, es ejercicio sano".

En noviembre próximo se hará la entrega anual del premio Califa de Oro que reconoce la trayectoria de personalidades dedicadas a la cultura, la política, los espectáculos y el deporte.